Mostrando entradas con la etiqueta jesuitas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jesuitas. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de octubre de 2018

De Promaucaes a Puerto Nuevo

7.-EL PADRE JESUÍTA CHILENO ALONSO DE OVALLE PASTENE  (1601-1651)  Y SAN ANTONIO.

La gran figura de las letras chilenas del siglo XVI  fue el Padre Jesuita chileno  ALONSO DE OVALLE (1601-1651). Su obra “HISTÓRICA RELACIÓN DEL REINO DE CHI-LE I DE LAS MISIONES I MINISTERIOS QUE EJERCITA EN ÉL LA COMPAÑÍA DE JESÚS”, continúa siendo hasta hoy, “la más alta cumbre literaria alcanzada por el ingenio criollo”.(Francisco Antonio Encina)

            Este sacerdote jesuita es considerado el descubridor y admirador del auténtico paisaje chileno. Describe deta-lladamente todo lo que sus sentídos son capaces de absor-ber.

            Nació en Santiago de Chile el 27 de julio de 1603, fru to  del matrimonio del capitán Francisco Rodríguez  del Manzano y Ovalle,(distinguido miembro del Cabildo de Santiago) con María Pastene de Astudillo y Lantadilla, (1580-1643),nieta de Juan Bautista Pastene (1507-1580) ,na-vegante y explorador nacido en Génova al servicio de los españoles. Fue uno de los primeros en recorrer las costas del Pacífico americano, bordeando el litoral. Fue lugarte-niente de Pedro de Valdivia en la conquista de Chile.-(Wiki-pedia).

“Pedro de Valdivia, luego de llegar al Valle de Acon cagua, to-ma la cuesta de Ibacache  en tierras de Curacaví entrando de lleno a la Provincia de los Picones. Con Valdivia viene un genovés, Giovanni Battista Pastene, Este italiano en breve se apodera de los dominios y señoríos de los caciques  Antequiles, Chumavo y Catalangua. La tribu de Poangue  pasará  a Encomienda (1550) y ahí, aprovechando las siembras  de cáñamo y lino de los indígenas, el genovés  instala una fábrica de frazadas  y jarcias  (redes para la pesca).-(LOS PICONES.-Victor Marín Calquín.19979.

“Pedro de Valdivia le donó la Encomienda en 1550, en la que se incluyeron dichos caciques con todos sus indios….que tienen su tierra en la provincia de los picones e valle de Poangui…con más las tierras e asiento que tienen los dichos caciques cerca del río Maipo, llamado Pico  , para sembrar los años que son de sequía que por no tener agua  el valle dicho de Poangui van allí a sembrar e lo tienen por suyo de tiempos pasados…”  La tribu de Puangui pasará a Encomienda y ahí, aprovechando las siembras de cáñamo y lino de los indígenas, el ge-novés instala una fábrica de frazadas y jarcias (redes para la pesca). (LOS PICONES.-Victor Marín Calquin.1997).

Esta Encomienda fue heredada por la madre de  Alonso de Ovalle. 

Su educación comenzó  en el Convictorio de los Je-suitas, donde participó de las actividades de la Congrega-ción Mariana. Estando en ese recinto educacional, “se des-pertó en él una irrefrenable vocación a la Compañía de Jesús,que sus padres  trataron  de extinguir en vano”, por-que la inquebrantable voluntad del joven Alonso,  fue re-conocida por la justicia, la que ordenó que el muchacho, volviera  al Colegio de San Miguel, a la ciudad de Córdova, Tucumán (Argentina). Estuvo ahí en-tre  7 y 8 años.

Estudió Humanidades, Filosofía y Teología,y solicitó autorización a los Padres  Jesuitas para quedarse en la Pro-vincia de Paraguay  sin embargo, regresó a Chile para ter-minar sus estudios de Teología ,recibiendo su ordenación sacerdotal. Estando radicado aquí, fue designado Rector del Convictorio del Santo Ángel ,a la vez que profesor de Fi losofía en el mismo establecimiento. 

En 1614 partió a Roma y Madrid, enviado por la Compañía de Jesús como Procurador con el fin de conse-guir recursos para continuar desarrollando su labor ecle-siástica en Chile.

El Padre Ovalle quiso dar a conocer a Chile en el ex terior para atraer a sacerdotes y redactó y publicó “HISTÓ-RICA RELACIÓN  DEL REINO DE CHILE I DE LAS MISSIO-NES I MINISTERIOS QUE EJERCITA EN ÉL LA COMPAÑÍA DE JESÚS”, convirtiéndose así en el primer cronista e his-toriador chileno.

  Su obra histórica la escribió en 1646. De todos sus libros, los dos dedicados a describir las bellezas naturales nuestras, son los que han dado fama de poeta al padre Alonso de  Ovalle.

            En su “HISTÓRICA RELACIÓN…..”,dice con profundo  buen sentido de la ubicación: 
"cerca del puerto de Valparaíso está el de San Antonio, que es también muy bueno y muy seguro y que cae a la boca del río Maipo; y deben equivocarse con él los auto-res que ponen en sus mapas el de Valparaíso a la boca de un río que baja de Santiago, lo cual es grande error porque en Valparaíso no hay ninguno, sino varias fuentes y manantiales que brotan de las quebradas allí vecinas a poca distancia del mar.
                Otros puertos hay por los ríos y ensenadas que corren de allí a la Concepción, pero no son tan practicables por no ser necesarios, porque aquellos valles desde Maule hasta Quillota envían sus frutos a Valparaíso.
                Bien pienso yo que con el tiempo se irán trajinando otros puertos porque van creciendo a prisa las haciendas de aquel reino e interesan mucho en tener más a mano las embarcaciones para dar avío a sus cosechas”.(HISTÓRICA RELACIÓN….capítulo IV).

                Sin duda alguna, en su comentario, el Padre Ovalle se refiere a la “HISTORIA GENERAL DE LOS HE-CHOS DE LOS CASTELLANOS EN LAS ISLAS Y TIERRA FIR-ME DEL MAR OCÉANO”, obra de don Antonio de Herrera, escrita entre los años 1601 y 1615.

            En ese libro aparece un mapa con el título de “Descripción de la Provincia de Chile” y en él encontramos la primera referencia a un punto geo-gráfico del antiguo Departamento de San Antonio: TOPOCALMA, pero aparece ubicado entre Quinte-ro y Valparaíso. A su vez, Valparaíso aparece situado en la desembocadura de un río que parte de dos afluentes en Santiago. Éste podría ser, sin duda alguna, el río Maipo, y los afluentes serían, uno, el río Mapocho y el otro el Maipo mismo. Lo más cercano a Valparaíso, en este caso, sería el río Aconcagua, pe ro éste tiene tres afluentes: el Colorado, el Blanco y el Putaendo, pero resulta que Quintero figura precisamente junto a un río que sería el Aconcagua.

            Por tales razones, el Padre Ovalle tenía mu-cha razón en ese tiempo al escribir en su HISTORIA, que el puerto que figura con el nombre de Valparaíso en ese mapa, es realmente SAN ANTONIO.

            Otra mención a un puerto que podría ser SAN  ANTO NIO, aparece en el libro “HISTORIA DE CHILE DESDE SU DESCUBRIMIENTO HASTA EL AÑO 1575”, de Alonso de Góngora y Marmolejo (1524-1576),  escrita entre los años 1572 y 1575. En el capítulo XXXII, dice lo siguiente :  “Desde a poco le llegó nueva que el Marqués, su padre, era muerto, y que ve-nía por Gobernador de Chile, Villagra, a quien había enviado preso cuando entró en el gobierno (Don García) ,luego se retiró a un  monas terio de la orden de San Francisco, que parecía había adivinado lo que había de pasar por él, y mandó a un navío pequeño que se halló en el puerto de Santiago fuese a la Ligua, que es un río entre la ciudad de La Serena y el puerto de Valparaíso, veinte e dos leguas de Santia-go.”

            En reiteradas ocasiones se refiere a un puer-to de Santiago y al puerto de Valparaíso, por lo que cabe suponer que el puerto de Santiago es SAN ANTONIO.

Finalmente consiguió que la Corona  Española, lo dejara volver a Chile con 16 sacerdotes. Zarpó del puerto de Cádiz el 8 de junio de 1650,pero tras el largo viaje, co-menzó a sentirse enfermo. Desembarcó en Perú, trasladándose a Lima, su capital, donde falleció en mayo de 1651.

Cuando llegaron los conquistadores españoles a es-tas tierras llamadas SAN ANTONIO, éstas estaban someti-das en su parte interior central al Cacique de Talagante, que fue el primero en recibir las “santas aguas del bau-tismo”, imponiéndole el nombre de don Bartolomé.

            Las tierras situadas al norte del cordón de cerros que formaban la punta de San Antonio, eran “señoreadas” por el Cacique MILLACURA.

 Cuenta el destacado historiador JUAN MUJICA DE LA FUENTE (1905-1998), que el primer europeo (portugués), que obtuvo propiedades de tierras en esta hermosa comar-ca (1590), fue el “benemérito conquistador ANTONIO  NÚ-ÑEZ DE FONSECA, que en abriga-da caleta, donde ya eje-cutaban sus faenas pesqueras los nativos, debió establecer la primera bodega para guardar los productos agrícolas de la región y para la salazón del pescado que se enviaba a la capital y al puerto de Valparaíso”.

Los primeros antecedentes históricos respecto a la colonización de la zona que más tarde incluiría al puerto de San Antonio, los encontramos hacia fines del siglo XVI .
Pero, ¿quien era realmente don ANTONIO NÚÑEZ DE FON-SECA?

martes, 18 de septiembre de 2018

De Promaucaes a Puerto Nuevo


6.-HACIENDA-PARQUE DE BUCALEMU Y LOS JESUITAS.

En 1907 falleció don Claudio Vicuña Guerrero, pero su recuerdo  perdura en una obra que aun se mantiene in-tacta, como es el Parque  de la HACIENDA DE BUCALEMU.
            En las postrimerías  del reinado de Felipe II o en los albores del de Felipe III, esta extensa propiedad fue dona-da  por el monarca, al Capitán SEBASTIÁN GARCÍA CARRE-TO Y CHUMACERO (1540-1631),en premio de sus muchos ser vicios prestados  a la Corona durante la conquista de Chile.
Esta propiedad con una superficie total de 30.000 cuadras, ubicada al sur del puerto de SAN ANTONIO DE LAS BODE-GAS, entre el estero del  Yali y el rio Rapel.
            El capitán García Carreto, el 6 de octubre de 1619 re-suelve traspasar la valiosa Hacienda con su dotación de 15.000 vacunos, de 1.000 caballares y 15.000 ovejas, a la COMPAÑÍA DE JESÚS, resolución que perfeccionó  en su testamento de 8 de febrero de 1631. Esta Hacienda perma- nece en manos de los jesuitas hasta el  26 de septiembre de 1767 infausta fecha  en que se notifica a los miembros  de la Compañía de Jesús, de su  expulsión de los Reinos de Es-paña.
            La Hacienda retorna a la Corona con sus tierras, sus ganados y sus 463 esclavos, permaneciendo en su poder  hasta el 4 de abril de 1791,fecha en que PEDRO FERNÁN-  DEZ  DE  BALMACEDA,oriundo de La Rioja, sobrino carnal del Oídor don JUAN DE BALMACDA Y ZENZANO (1702-1778) ascendido ese año a Comandante del Regimiento de la Princesa, firma  la  escritura de compraventa de la referida Hacienda de Bucalemu.
            El vizcaino  JUAN DE BALMACEDA Y ZENZANO, na-ció  en La Rioja,España, el 16 de abril de 1702.Fue hijo de Pedro José de Balmaceda y de Angela de Zenzano y Fernán dez. Estudió Leyes y en 1739 fue nombrado abogado de los Consejos de España, cargo desde el que inició  su carrera judicial, asumiendo como Oidor de la Audiencia de San-tiago de Chile el 28 de noviembre de 1742,arribando a Concepción ese mismo año. En tal  condición, desempeñó  funciones como Juez del Tribunal  de Bienes de Difuntos, nombrado por el gobierno de José Antonio Manso de Velas co ,el 25 de mayo de 1743. Juez Protector del Partido de Aconcagua (1745) y ministro de la Real Junta de Tabacos, nominado por el gobernador Manuel de Amat y Junnient en 1766. En 1768, a la muerte del Gobernador Guill y Gon-zaga, acaecida el 24 de agosto, asumió la Gobernación In-terina de Chile.
            Balmaceda Zenzano hizo entrega  del mando el 3 de marzo de 1770. Jubiló en enero de 1773. Se había casado con Agustina Álvarez de Uceda el 8 de febrero de 1750, con quien no tuvo descendencia. Falleció en Santiago el ¿29 de mayo de 1778?. ¿30 de marzo de 1778?, a los 76 años de edad. A su muerte, bajo disposición testamentaria de don Francisco de La Torre, su cuantiosa fortuna pasó a manos de su sobrino PEDRO FERNANDEZ DE BALMACEDA, que aunque nacido en Popaona,el tronco familiar no estaba en Galilea. Esta fortuna le  permitió  hacerse con la propiedad de la Hacienda de Bucalemu. En 1759 habían llegado al país dos sobrinos suyos : Pedro Fernández de Balmaceda y Juan Francisco Ruiz de Balmaceda, quienes se dedicaron  al comercio y la agricultura.
            Al morir en 1767 la mujer del Oidor  Balmaceda, de-jó en herencia a su marido, una casona en Santiago y una chacra en Ñuñoa, sentando con ello el, principio de la for-tuna y propiedades de la familia. Don Juan de Balmaceda y Zenzano, murió el 30 de marzo de 1778 en Santiago. Antes había ordenado establecer un “MAYORAZGO”, dejando co-mo herederos a sus sobrinos, ocupando la primera prefe-rencia, PEDRO FERNÁNDEZ DE BALMACEDA y sus descen dientes.
            La herencia consistía  en una chacra en Ñuñoa y una hacienda en Puangue. El 15 de diciembre de 1778 quedó es-tablecido el “MAYORAZGO BALMACEDA”. Los descendien-tes del Oidor, se repartieron la herencia y separaron cami-nos. PEDRO FERNÁNDEZ DE BALMACEDA, aunque recibió diversos cargos en la milicia y fue Juez de Comercio, su mayor preocupación fue acrecentar su fortuna y sus bienes. En 1778 obtiene la propiedad de la Hacienda de Bucalemu y el 4 de abril de 1791,obtiene el título definitivo. Preocupa-do  del destino de sus bienes, al ser soltero, viaja a España en busca de parientes a los que pudiera ayudar a heredar sus posesiones. Su travesía no fue en vano por cuanto poco tiempo después, llegó su sobrino JOSÉ  MARÍA FERNÁN-DEZ  DE BALMACEDA Y ZENZANO ,que ocupaba por dere-cho de heredad, el cargo de Regidor de la Villa de Ocón, en Castilla la Vieja,España.
            Pedro Fernández falleció en Santiago en 1808, dejan do sus posesiones claramente testadas, sin embargo sus he rederos dieron origen  a varios pleitos por la sucesión ,los que alcanzaron a toda la rama Balmaceda hasta avanzado el siglo XIX, y en los que se mezclaron cuestiones de orden político e incluso, la intervención de la Iglesia de Santiago, que también aparecía mencionada en el testamento.
            En una breve descripción del origen de estos proble-mas,se puede decir  que se ordenaba vincular BUCALEMU y destinarlo para que  por un lapso de 5 años, cada uno de los herederos lo gozara para acrecentar su fortuna. El be-neficio alcanzaba  hasta los parientes en  “quinto grado” Terminada la sucesión, debía pasar a poder de los  jesuitas, o,en su defecto, a los Obispos de Santiago para beneficio de los pobres.
            Desde un primer momento hubo pleitos entre los albaceas  y los Fernández de Balmaceda, lo que privó  de hacer una buena administración de los bienes.
            BUCALEMU, fue  campo de interminables litigios,en los que intervinieron  los más notables abogados de la Pa-tria Vieja y de Chile independiente ,desde  el jurisconsulto Juan Egaña hasta José Clemente Fabres y Roberto Hun-neus , pasando por Federico Errázuriz, Abdón Cifuentes y 100 más.
            JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ DE BALMACEDA Y ZEN-ZANO, de nacionalidad española, además de no involucrar-se  en los primeros acontecimientos de la lucha de emanci-pación ,se convirtió en ciudadano “bajo sospecha”  de ser realista ante las nuevas autoridades, situación que se acre-centó al viajar a Lima en busca de la mujer que sería su es-posa y que había conocido en Chile en los albores del pe-ríodo. Se trataba de María Gracia Rodríguez Ballesteros, hija del Oidor Juan Rodríguez  Ballesteros, expulsado de Chile por orden de Juan Martínez de Rozas luego del mo-tín de Figueroa (1811) En la primavera  de 1814,en la Cate-dral de Lima y con la presencia del Virrey Abascal, contra-jeron matrimonio José María y María Gracia.
            Tras breve estadía en Lima, se trasladaron a Santia-go, donde el joven marido tuvo que lidiar duramente por sus derechos sobre Bucalemu, que intentaban anular pa-rientes llegados desde España. Estos problemas se troca-ron en alegría cuando el 16 de junio, nacía su primer y úni-co hijo,,al que bautizaron como MANUEL JOSÉ FERNÁN-DEZ BALLESTEROS, quien tomó después el apellido BAL-MACEDA de su bisabuela materna, Ángela Balmaceda Zenzano,nacida en Galilea, Castilla, en 1699. 
            Pero la fortuna  no premiaba al novel padre, pues a-penas 8 meses después, luego del triunfo patriota en Chaca buco, fue detenido y secuestrada su hacienda de BUCALE-MU. A los pocos meses, recupera su libertad pero no su pro piedad .Obligado por Ley del Senado solicitó la ciudadanía chilena, la que le fue otorgada en 1820.
 Aquejado de una larga y penosa enfermedad, José María se fue debilitando rápidamente. Le correspondió  a su mujer, doña María Gracia, iniciar y llevar a término las  gestiones para la devolución de los bienes familiares. Su amistad con Juan y Mariano Egaña le allanaron el camino para que, finalmente, en 1824, el gobierno de Ramón Frei-re la devolviera la enorme hacienda.
José María Fernández y Balmaceda,en escrito de fe-cha 7 de mayo de 1817 dijo: “El testador me legó la hacien-da, entre sus comunicados secretos, en que mandó que na-die pudiese mezclarse, ni pedir cuenta o razón, instituyen-do para ese caso, absolutos herederos a sus albaceas, de quienes yo solo existo, pues, don Ignacio Landa falleció y don Rafael Beltrán ha muerto civilmente en Chile por su emigración. Con que por voluntad del testador, el acto del día (el secuestro) bastan para constituirme en heredero y dueño absoluto y por consiguiente, mal puede ésta, impu-tarse  a propiedad extraña…..”
En “CRÓNICAS DE PEDRO Y PABLO”,(capítulo XIII), pode-mos leer : “ El testador Pedro Fernández de Balmaceda tenía solo dos sobrinos carnales, José María Fernández y Balmaceda (1775-1831), en Chile desde 1802, y su única hermana  Petra (1769-1830),residente en España y casada en Logroño con Pedro Fernández Arnedo (1774-1842).” Agrega el periodista  Pedro Marinkovic :  “muerto Pe-dro Fernández  de Balmaceda, Bucalemu pasa a manos de Rafael Beltrán Iñiguez (1774-1850),su primer albacea”.
La hacienda no se sustrajo a la Ley de Secuestros, a pesar de las reiteradas pruebas que José María había dado a la causa revolucionaria. En efecto, el gobierno patriota decretó su secuestro a pedido de José Antonio Ovalle,en mayo de 1817.
Doña María Gracia quedaría viuda en 1831,lo que no fue óbice para que administrara con mano ejecutiva las ac-tividades agrícolas, acompañada de su único hijo.Éste se educó en un ambiente austero, llegando a ser uno de los hombres más ricos del país.
MANUEL JOSÉ FERNALDEZ BALMACEDA, a la edad de 24 años se casó con doña María Encarnación Fernández Salas. La llegada de lejanos parientes desde España, para reclamar su participación en las heredades del Oidor, le  significaron una serie de juicios en los que tuvo que entre-gar parte de la hacienda de Ibacache.
Simultáneamente el Obispado de Santiago reclama-ba el goce de BUCALEMU que según entendían, les corres-pondía por haber terminado la línea de sucesión, mientras  que don Manuel José  bregaba para que se extendiera a sus hijos
Nueve hijos/as tuvieron don Manuel José y doña En carnación, siendo el primero de ellos, José Manuel, que na-ció en el invierno de 1840, precisamente en Bucalemu. Lue go llegaron José Rafael, José Elías, José Vicente, José Da-niel, José Ramón y José Exequiel. En total fueron 8 hijos varones  y una mujer, la que falleció a temprana edad.José Elías murió soltero, dejando a sus hermanos una cuantiosa fortuna, especialmente a José  Ramón, quien perdió uno por  uno los valiosos inmuebles agrícolas  recibidos.
A pesar de los varios reveses sufridos, el organizado empresario Manuel José  Fernández  Balmaceda (Balleste-ros),realizó una serie de otras adquisiciones de considera-ble monto en que se destacaron las propiedades urbanas como el denominado “HOTEL INGLÉS” en Santiago, hacien-das y fundos en Casablanca, 7 hijuelas en Santiago y otras 8 en Melipilla,además de los fundos de Vichuquén, Nalta-gua y Curacaví,de modo que los descendientes de la nueva familia, tendrían recursos considerables para llevar una vida confortable.
A principos del siglo XIX, BUCALEMU tenía  original-mente  54.000 hectáreas y los terrenos se extendían  desde el mar a la provincia de Melipilla y desde el estero Yali  al río Rapel.  La sorpresiva llegada de sus parientes desde Es-paña,le significaron una serie de juicios en loe que tuvo que  entregar parte de la hacienda a su sobrino PEDRO FER NÁNDEZ DE BALMACEDA. A BRAULIO FERNÁNDEZ ARNE DO, casado con Amalia Vicuña Guerrero, le correspondió la hijuela donde actualmente se encuentran los terrenos del  Ejercito . Los potreros de La Manga y Corneche se entrega-ron a Manuel José Fernández y lo que se llama San enrique de Bucalemu, a don Domingo Fernández de la Matta.
Cuando don Braulio Fernández Arnedo,español de nacimiento  y de corazón regresa a España, amargado por la guerra de 1865,don CLAUDIO VICUÑA GUERRERO es su arrendatario y algún tiempo después, le compra la célebre4 hacienda. Don Claudio construyó en 1875 un extenso parque de 36 hectáreas, diseñado por el paisajista francés Guillermo Renner y que hasta hoy se mantiene como uno de los más bellos del país.