jueves, 9 de enero de 2020

Historia del Silabario en Chile (Siglos XVI- XIX). CAPÍTULO PRIMERO.

CAPÍTULO PRIMERO.

En el curso de la primera década de la Conquista de Chile, nadie pensó en establecer Escuelas. Pero hay constancia de que el primer cura de Santiago, don Bartolomé Rodrigo González de Marmolejo (1488-1564), enseñaba a leer a Inés de Suárez, la “querida” del conquistador Pedro de Valdivia (1502-1553):”Ítem, que yendo Vallejo, un soldado, a ver a Inés de Suárez, la estaba mostrando a leer un bachiller, que se llamaba Rodrigo González i le dijo el dicho Vallejo al bachiller : muestra de leer a la señora.de leer verná i otras cosas”.-(Diego Barros Arana, “PROCESO DE PEDRO DE VALDIVIA”,Santiago,1874).

El hecho caracteriza perfectamente el espíritu de la Conquista y revela las ideas edu-cacionales de la generalidad de los españoles en aquel siglo. El cura González Marmolejo enseñaba a leer, sin duda, por medio de alguna cartilla manuscrita, según se ha explicado, porque no es verosímil suponer que dispusiera de alguna de las ya impresas.

30 años después, de fundada la capital de la Colonia, no se encontraba en ella ningu-na “Casa de Educación”. Los hijos de los españoles que aprendían a leer y escribir, adqui-rían estos conocimientos en su propio hogar, bajo el cuidado de sus padres o de otra perso-na de la familia. En aquellas generaciones, fueron, pues, muy escasos los hombres que sa-bían leer, aun entre las familias más acomodadas .Más aún, hacia 1581 había en Chile sa-cerdotes que tampoco poseían ese conocimiento elemental, según asevera Fray Cristóbal Núñez, dominicano, que desempeñó importantes comisiones en servicio de su Orden.

Esa ignorancia legó a la Colonia abundantes gérmenes de atraso y exigió siglos des-pués una acción vigorosa para poner término a la era del oscurantismo.-(HISTORIA JENE-RAL DE CHILE.1884-1902.-DIEGO BARROS ARANA).

En Chile, hacia comienzos de los años 1600, ya funcionaban diversas escuelas pri-vadas y de Conventos, y no obstante la pobreza y los grandes desastres ocasionados por la guerras, el número de ellas crecía, pero lentamente. Los Padres Dominicanos de Santiago sostenían desde 1595, una escuela púbica de Gramática Latina, con sus correspondientes Preparatorias.

Los Jesuitas comenzaron por establecer numerosas cofradías entre otras, una de ni-ños, a quienes enseñaban oraciones y hacían salir en procesión por las calles de la ciudad, cantando versos piadosos y recitando la doctrina cristiana.

En 1618, el Cabildo de la capital daba permiso a dos individuos, llamados Juan Oro-pesa y Melchor Torres Padilla, “para que pongan escuelas de enseñar a leer y escribir”, fijándoles el arancel, por el cual habían de cobrar sus honorarios ,ya fuesen en dinero o en frutos de la tierra ,i el número de alumnos que podían admitir”.- (Diego Barros Arana).

El objeto superior de la educación colonial era imponer la veneración de Dios ,re-presentado por el Papa, los Obispos y eclesiásticos y la sumisión absoluta al Rey y sus dele- gados .La obediencia a esos dos poderes, según el espíritu de aquella educación, debía ser ciega y sin discusión ,porque tanto a la autoridad eclesiástica como a la autoridad real, se les asignaba un origen divino.

Los textos de “lectura vulgar”, o los “libros de molde para leer al derecho y al re-vés”, debían corresponder estrictamente a lo expresado. Autoridades y profesores adapta-ban las vidas de santos o algún libro histórico. Entre las obras aludidas, figuran dos que tuvieron la mayor aceptación: “LA HISTÓRICA RELACIÓN DEL REYNO DE CHILE” (Roma ,1646), del jesuita chileno ALONSO DE OVALLE (1601-1651), y la obra “HISTORIAS SAGRADAS I ECLESIÁSTICAS MORALES” (Madrid, 1660) por el Obispo de Santiago, FRAY GASPAR DE VILLARROEL (1587-1665).

La Real Academia Española, instituida por Felipe V, en 1713, publicó en 6 tomos (entre 1726 y 1736) el DICCIONARIO DE LA LENGUA CASTELLANA. Empleaba el siguiente alfabeto: Vocales: A,E,I,O,U,V. Consonantes mudas B, C,D ,G,K,P,Q ,T,Z.. Con-sonantes semivocales: F,H,L,M,N,R,S,X..Consonantes exclusivas del castellano: C,J,Ñ, Se conservan la CH,PH,TH. En total 26 letras.

En 1810, el año de las Independencias, se publicó en Buenos Aires la“Cartilla o Si- labario para uso de las escuelas”, impreso por el patriota chileno Manuel José Gandari-llas. Este pequeño impreso, que inauguraba un nuevo estilo de silabario en América Latina, no era más que un listado,prácticamente alfabético de casi todas las sílabas posibles en idio- ma castellano, intercaladas con el abecedario, los signos numéricos, los diptongos y tripton- gos. La gran innovación fue la disposición del impreso, que no contenía mensajes doctrina-les y estaba ordenado en unidades numeradas, siendo de clara inspiración racionalista. (Letralia .Año XVI.N° 254.18 de julio de 1011).

Los gobiernos del primer período de la independencia de Chile, desde la instalación de la Primera Junta de Gobierno (1810), hasta el Desastre de Rancagua (1814), propendie-ron en la medida de sus fuerzas y de sus recursos, al fomento de la instrucción pública. Al efecto examinaron algunos proyectos o planes de enseñanza elaborados por patriotas emi-nentes, como don Juan Egaña (1769-1836), don Manuel de Salas (1754-1841) y el Padre Camilo Henríquez (1769-1825) . Ellos trajeron la primera imprenta establecida en Santiago a principios de 1812 y dictaron la que puede ser catalogada como la “Primera Ley de Ins-trucción Primaria” que ha tenido el país.

Aquella imprenta sirvió para la publicación de los primeros textos de lectura que circularon en el país .Ellos fueron una Cartilla, impresa en 1813, y un Catón, impreso en 1814.Los bibliógrafos nacionales no conocen esa Cartilla, pero no hay dudas acerca de su publicación. “El Monitor Araucano”, contiene avisos anunciando su venta en dos almace-nes y una escuela (José Toribio Medina). Se trataría de la reimpresión de la vieja Cartilla de la Santa Iglesia Catedral de Valladolid. El año 1583, Felipe II, concedió a dicha Catedral en Castilla, el privilegio de imprimir, por espacio de 3 años, la Cartilla “en que los niños hu-biesen de aprender a leer en estos reinos”. Este privilegio, prorrogado por Felipe V en 1739, por el tiempo de 40 años, estuvo en vigor durante el transcurso de siglos.

La reimpresión del Catón, salió a la luz en enero de 1814, según anuncio del periódico “El Monitor Araucano”.

En los días de la Reconquista se hizo la reimpresión de una “Cartilla y Doctrina Cristiana para la instrucción de los niños” (1815), que contiene el Cristus, el abecedario, las 5 vocales acentuadas, los nombres de Jesús, María y José, algunas sílabas directas simples ; sílabas directas mixtas ; el persignarse y el Padre Nuestro.

Es la reimpresión de la Cartilla de los canónigos de Valladolid, o sea, de la de 1813, mencionada poco antes.

Después de los triunfos de Chacabuco y de Maipú, siguió una época de fecundas iniciativas a favor de la primera enseñanza. Con la creación de nuevas escuelas primarias aparecieron nuevos textos de lectura. Don DIEGO ANTONIO BARROS, ofreció al gobierno, con fecha 4 de octubre de 1817, entre otras obras “quinientos silabarios de nuevo i fácil método”. Era una “Cartilla” o “Silabario para el uso de las escuelas” (Buenos Ai-res,1816). Constaba de 14 páginas, y el desarrollo de las lecciones era en cierto modo metó-dico. Primero las vocales y consonantes, según el orden clásico; después las consonantes por grupos, articuladas directamente, presentando al final, las combinaciones irregulares: gui, que, qui, quo, etc.; seguidamente las mayúsculas, y a continuación, algunas articula-ciones simples inversas y mixtas y por último, varias sílabas compuestas y los diptongos y triptongos. En esto no se consulta, sin duda, toda la flexibilidad silábica del idioma, pero hay un ensayo de “silabeismo”, y por tanto, un esfuerzo de reforma.

El eminente prelado don JOSÉ IGNACIO CIENFUEGOS (1762-1845), publicó en 1819, un “Catón Cristiano Político”, compendio de moral i urbanidad con el modo como se debe asistir a la iglesia”.

En 1821, Fray PEDRO NOLASCO ORTIZ DE ZÁRATE Y OLMOS, franciscano, edita: “El Catón Rural que para la juventud de aquellas jentes ofrece Fr. P.N.O. de Z”, más conocido como “La Cartilla del Padre Zárate” .Es simplemente una cartilla, que enseña el abecedario y unas pocas combinaciones silábicas y con esto da comienzo a la lectura corriente, transcribiendo las oraciones de la doctrina cristiana, algunos elementos para formar al hombre de bien, el ofrecimiento de la Santa Misa y la Tabla Pitagórica. Se desconoce la fecha aparición de la primera edición de este opúsculo, pues la mencionada de 1821, corresponde a la segunda edición.

El padre Ortiz de Zárate murió en la ciudad de Talca.

“A la “Cartilla del Padre Zárate”, le sucedieron numerosos catones rurales o cartillas que fueron los primeros silabarios chilenos, destinados al aprendizaje gradual de la lectura.

Pero quien sobresale en esta campaña contra el “deletreismo”, es VICENTE NA-HARRO, maestro español, quien alzó la enseña del “silabeismo” absoluto. Publicó varias obras:”Nuevo arte de enseñar a leer”. “Libro segundo de los niños”, y en 1842 aparece el “Método Práctico de Enseñar a Leer” (Imprenta “El Progreso.) Es un texto pequeño (de bolsillo) y tiene 66 páginas sin sugerencias metodológicas. En la primera parte, (Lectura de palabras cortadas en sílabas; Lección Primera; Sílabas de dos letras), las lecturas son bre-ves, las palabras están separadas por espacios en blanco entre sílabas, todas directas (con-sonante.- vocal). La lección segunda, se refiere a la combinación consonante-vocal-conso-nante. La tercera estudia el uso de grafemas abs-bri-cla-cri-dra-drar fli-des-frar, etc. La lección cuatro se enfoca en el uso de las letras g y q, y así sucesivamente se va introdu-ciendo en la enseñanza de la lectura. El silabario concluye con temas referidos al uso de los maestros e incluye trozos sobre formación del sentimiento de Patria o chilenizad. Por últi-mo en la página 66, podemos leer: “Dios, maestro de las Ciencias, que las habéis ocultado a los sabios del mundo y revelado a los humildes, hacedme la gracia de recibir este estudio en parte de mi pensamiento, a fin de que mis conocimientos humildes de la solidaridad…… Esto os pido por los méritos de vuestro Señor Jesucristo. Amén.”

No se puede olvidar a fray SEBASTIÁN DÍAZ (1741-1812) padre dominicano, natural de Santiago, reputado como uno de los hombres más sabios de su tiempo. Conocía a fondo la literatura latina y dominaba el idioma inglés, el italiano y e francés. Era consultado permanentemente por los Obispos y otros personajes en su hogar de Recoleta. Escribió su “Noticia general de las cosas del mundo por el orden de su colocación para el uso de la casa de los señores marqueses de la Pica i para instrucción común de la juventud del Reyno de Chile”, editada en Lima en 1783).La obra es una especie de enciclopedia. Llaman la atención las innovaciones ortográficas del autor, por el “deseo de alijerar el estudio de los muchachos”.

1°.-Sustituye la q por la c, escribiendo cuenta, cuanto, cuan, en vez de qüenta; cuanto, quan; 2°.-convierte la X en G o J, para escribir egemplo ; prógimo ; pájaro ; dijo en vez de exemplo; próximo; páxaro; dixo. 3°.-Suprime la H en todas las voces en que no suena: ombre; aver; Cristo y no hombre; haber; Christo.4°.- Escribir N Y no M antes de B o P. Era partidario de la ortografía fonética.

Don JUAN ANTONIO NIETO, español, ejercía como preceptor en una escue-la de la capital cuando en 1803, el Capitán General del Reino, don Luis Muñoz de Guzmán comisionó al Oidor de la Real Audiencia Manuel de Irigoyen para practicar una visita a las escuelas. Una de ellas fue la regentada por el preceptor Nieto. En un informe presentado en la ocasión, el profesor escribe: “De las tres partes que contiene el arte de escribir, es la ortolo- jía la primera i la que es inseparable del método de leer con perfección; i siendo éste una de las obligaciones de mi enseñanza, debo informar a US. que en él sigo las reglas que prescribe el libro intitulado “Arte nuevo de enseñar niños i vasallos a leer, escribir i con-tar”, dado al público por don José Valbuena i Pérez, adornado de todos los signos, notas i figuras de ortografía i muchos preceptos de buena educación i cultura”. En ese texto se enseña a leer, por el método del silabario.

También en ese año de 1803, se dispuso que se adoptara el “Compendio de la histo-ria jeográfica, natural i civil del reino de Chile”, del abate Juan Ignacio Molina (1737-1829),impresa en Bolonia, Italia, en 1782, como texto de lectura en las escuelas de Chile. El Abate Molina que conocía bien el espíritu de la escuela del siglo XVIII, aparta a un lado los milagros y los casos de edificación, los que recuerda solo como una muestra de la ignorancia supersticiosa de los conquistadores. La obra del Abale Molina representa un progreso considerable en la enseñanza de la lectura.

Don JUDAS TADEO DE REYES, (1756-1827),había estudiado en la Universidad de San Felipe y desempeñado por espacio de 30 años consecutivos el empleo de Secretario de la Presidencia y Capitanía Jeneral,compuso el primer libro de lectura para las escuelas de Santiago. Su obra denominada “Elementos de moral i política en forma de catecismo filosófico cristiano para la enseñanza del pueblo i de los niños de las escuelas de la ciu-dad de Santiago de Chile”. (Lima, 1816).

Los gobiernos del primer período de la Independencia de Chile, desde la instalación de la Primera Junta de Gobierno, propendieron al fomento de la instrucción pública. Exami-naron algunos proyectos de enseñanza elaborados por eminentes patriotas como Juan Ega-ña, Manuel de Salas, Camilo Henríquez y trajeron la primera imprenta establecida en San-tiago a principios de 1812. Aquella imprenta sirvió para la publicación de los primeros tex-tos de lectura. Fueron una Cartilla y un Catón, impresos en 1813 y 1814, respectivamente. El Monitor Araucano y La Aurora de Chile, anunciaban su venta en dos almacenes y una escuela.

Se debe mencionar dos obras que contribuyeron a la enseñanza aunque no circularon el interior de las escuelas. Se trata de El catecismo político cristiano dispuesto para la instrucción de los pueblos libres de la América Meridional”. Autor, Juan Martínez de Rozas (1759-1813), que circuló manuscrito en 1810 con la firma de José Amor a la Patria y publicado por el Coronel Pedro Godoi en el tomo I del “Espíritu de la prensa en Chile” (1827). La otra es “Catecismo de los patriotas”, Camilo Henríquez (1769-1825), circuló inserto en “El Monitor Araucano” desde el 27 de noviembre de 1813. El trabajo de Juan Martínez de Rozas quedó inédito. Camilo Henríquez no logró hacer una edición para las escuelas.

En lis días de la Reconquista se hizo de reimpresión de una “Cartilla y doctrina christiana para la instrucción de los niños”(1815),. Copia de la cartilla de Valladalid de 1813.

El maestro inglés JAMES (DIEGO) THOMPSON BURNET (1788-1854), contratado después de haber fundado escuelas en Montevideo y Buenos Aires, implantó el sistema de enseñanza mutua y recomendaba la escritura y lectura combinadas, en grandes carteles en vez de cartillas o silabarios.

James (Diego) Thompson nació en el puerto de Creetown, al noroeste de Escocia, el 1 de septiembre de 1788. Fue un educador y Pastor Bautista escocés que recorrió Latinoa-mérica en el siglo XIX, para promover el sistema de educación lancasteriano..Su padre fue don Williams Thompson y su madre Janet Burnet (Vurnet). El padre fue Director de una escuela y secretario del Consistorio de la iglesia presbiteriana. Diego estudió Idiomas y fue difusor y vendedor de Biblias y Tratados de la Sociedad Bíblica de Inglaterra. Se embarcó en 1816 desde la ciudad de Liverpool rumbo a Sudamérica, como misionero, para llevar el mensaje de Dios y como educador para fundar escuelas públicas e implantar el Sistema de enseñanza Lancaster, creado por Joseph Lancaster. (Este sistema consiste en que alumnos más aventajados actúan como monitores para enseñar a leer y escribir a otros alumnos).

Llegó a Buenos Aires el 6 de octubre de 1818. Ahí estableció varias escuelas públi-cas. El Cabildo de Buenos Aires lo nombró Director General de Escuelas, como reconoci-miento a su labor educacional. También recorrió Montevideo (Uruguay), donde estableció una escuela pública y promovió la lectura de la Biblia como libro de estudio.

En 1820 fue invitado a Chile por el General Bernardo O’Higgins quien le ofreció $1.200 anuales para que fundara escuelas públicas en el país. Thompson aceptó la oferta y viajó a Chile, llegando en julio de 1821.Tres meses después de su llegada, publicó libros de lectura editados por la Imprenta Nacional. Probablemente reproducía carteles y catones ya ensayados en las escuelas de Argentina y Uruguay. Esos carteles catones eran silábicos, de lectura y escritura simultáneas, pero carecían de toda lógica.

En Santiago fundó dos escuelas y otra en Valparaíso, durante el período del Protec-tor de Escuelas, don Domingo Eyzaguirre. Thompson sufrió discriminación por parte del clero católico por el hecho de ser protestante.

“El fracaso de este proyecto educativo del que da cuenta el sacerdote Ignacio Vergara en su libro “El Protestantismo en Chile”, no debe atribuirse a alguna impericia administrativa de Thompson, como tampoco a debilidades de su propuesta pedagógica. Fue consecuencia de la falta de apoyo, o dicho de otra manera, de la oposición que parte del clero católico ejerció en contra, en parte porque el profesor era protestante, pero más que nada, por el uso de la Biblia en el sistema, señala el sociólogo Chdistián Lalive en su libro “El refugio de las masas”.

Algunos historiadores cuentan que más de cien Biblias que quedaron a la parttda de Thompson, fueron quemadas en la plaza pública. Reflexionando objetivamente sobre estos hechos, con la perspectiva que da el tiempo, podemos señalar que el sistema no pudo mantenerse en el tiempo por el rechazo católico al texto escolar usado”. (“Chile Cristiano, en la historia, en la profecía y en la contingencia”.-Rodolfo Torres Valdés. Primera Edición. Octubre de 2011).

En 1822, el General José de San Martín, lo llamó para que aplicara en Perú el mis-mo sistema de enseñanza. Thompson cumplió su contrato de un año en el país. Antes de re-tirarse a ese país, el 31 de mayo de 1822, en una ceremonia solemne, recibió el siguiente reconocimiento oficial firmado por el propio Director Supremo : “El ciudadano Bernardo O’Higgins ,Director del Estado de Chile, atendiendo el notorio patriotismo de don Diego Thompson, natural de Inglaterra, y al relevante mérito que se ha labrado en Chile como director de escuela de enseñanza mutua, según el Sistema de Lancaster, establecido en esta capital en la Normal y otras que se han abierto, he venido en declarar como lo de-claro, por ciudadano chileno”. Dado en el Palacio Dictatorial de Santiago de Chile a 31 de Mayo de 1822. Bernardo O’Higgins. / Joaquín Echeverría.

. Llegó al puerto de El Callao, el 28 de junio de 1822. El 6 de julio se creó la primera Escuela Normal del Perú y Diego Thompson fue nombrado como su Director. En 1824 viajó a Colombia y en marzo de 1825 fundó la Sociedad Bíblica colombiana. Regresó a Gran Bretaña a principios de abril de 1825. Estando en Inglaterra contrajo matrimonio. En 1827 viajó a México y el Caribe. Continuó su labor misionera en España. En 1849 partió a Inglaterra, falleciendo el 25 de febrero de 1854.

El profesor del Instituto Nacional, CARLOS AMBROSIO LOZIER (CHAR-LES AMBROISE LOZIER) creó en 1825, con sus alumnos, una “Sociedad para estudiar y propagar los métodos modernos de enseñanza”. Se propusieron elaborar un Silabario. Nombraron una comisión compuesta por tres miembros: don Ventura Marín (1806-1877); don Manuel Camilo Vial y don Pedro Fernández Garfias, quien renunció y fue reemplazado por don Melchor José Ramos (1805-1832). El 21 de diciembre de 1825, la Sociedad aprobó el “Silabario”. Clasificaron las consonantes para graduar las dificultades de la pronuncia-ción. Redujeron los nombres de las letras, denominándolas por el sonido que producían con la vocal “e”; omitieron la “k” y la “x” por ser letras “superfluas”; dejaron la “q/Q” con el nombre de “qu”, aunque todavía estaba en práctica la “u”, llamada “líquida”, que se inter-calaba en las combinaciones “que” y “qui”. Fue una aplicación feliz del silabeismo, ya que se aproximaba al fonetismo moderno.

El silabario se agotó pronto y una comisión de instrucción primaria, nombrada por el gobierno en 1828 y compuesta por don Manual de Salas, don Francisco Ruiz Tagle y don José Joaquín Mora, indicó un “Curso de Lectura” en vez del silabario. El gobierno dispuso su impresión hasta al año 1831, bajo la dirección del maestro Francisco Solano Pérez. Dicho “Curso de Lectura” publicado en Buenos Aires por el profesor español, don PABLO BALADIA y es una colección de 130 cuadros silábicos, que presentan caracteres mayúsculos y minúsculos y luego combinados entre sí, de todas maneras posibles. Es un “hacinamiento” inforrme de combinaciones arbitrarias,(bárbaras),tales como iñ ; ill ; ich ; iv ; ;iy ; diñ ; joñ; vañ ; bill ; oax ; vun ; eev ; oiv ; etc. Más de 4.000 sílabas, más de 10.000 palabras sin ninguna conexión entre ellas, en orden alfabético. No hay frases, no pensamientos, el texto iba acompañado de un folleto con explicaciones acerca de la práctica del procedimiento.

El texto de Baladia iba acompañado de un folleto con explicaciones acerca de la práctica del procedimiento. Se reprodujo en Chile como “Instrucciones para conducir es-cuelas bajo el sistema de enseñanza mutua “y contenía las siguientes indicaciones:

1°.Modo de deletrear las sílabas en libros; 2°.-Modo de deletrear las sílabas sin li-bros; 3°.-Modo de deletrear las palabras en libros; 4°.-Modo de deletrear palabras sin li-bros. Es el análisis de la palabra hablada y de la palabra escrita. No hay deletreo propia-mente tal, corresponde al ejercicio preliminar de los procedimientos de análisis-síntesis.

“CHARLES-AMBROISE LOZIER, nacido en Saint Philibert des Champ (Calvades) en 1784, fue contratado en 1826 como una forma de garantizar el mejoramiento, la actualización y la modernización de la enseñanza impartida por el Instituto Nacional. Ese mismo año pasó a desempeñarse como Rector del establecimiento, en reemplazo del Presbítero Manuel Frutos Rodríguez. Lozier contaba con 42 años de edad. A pesar de haber permanecido solo un año en el cargo, le brindó un impulso significativo al estudio de las matemáticas ,a la formación de una biblioteca científica y de un observatorio astronómico e implementación de los gabinetes de Física, Química e Historia Natural. Su empeño personal se cifró en brindarle al Instituto Nacional un nuevo plan de estudios que integrara asignaturas modernas y científicas, así como un nuevo régimen de estudio que mejorara la metodología de la enseñanza. No obstante su gestión fue truncada .No bien comprendidos sus fines y métodos por los padres y estudiantes, se originaron conflictos, al extremo que el gobierno debió intervenir y el profesor Lozier debió renunciar.

Sin embargo, más allá de aquellos incidentes, la acción e influencia de este ilustre profesor se hizo fecunda con el tiempo, como lo recuerda uno de los exponentes de la generación intelectual y literaria de 1842:“ Es cierto que este sabio francés perdió en poco tiempo su puesto ,porque sus alumnos ,acostumbrados a la férula ,se revolucionaron contra el rector que venía a tratarlos con dignidad y dulzura, pero afortunadamente en ese corto tiempo prendió la luz en las inteligencias de ciertos jóvenes distinguidos que, merced a su posición en el Instituto, pudieron continuar el movimiento impulsado por el noble académico.

Lozier, sin lugar a dudas, es uno de los primeros brillantes profesores de origen francés en el Instituto Nacional, que contribuyeron significativamente por medio de su labor docente, al proceso de transferencia cultural que experimentó la educación chilena y a la impregnación francesa de las élites a la largo del siglo XIX” . (Juan Pablo Conejeros Maldonado. -“LA INFLUENCIA CULTURAL FRANCESA EN LA EDU-CACIÓN CHILENA, 1840-1880”. DIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y EXTENSIÓN.-SERIE DE INVESTIGACIÓN N° 17. EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA CARDENAL RAÚL SILVA HENRÍQUEZ. (1999).

Pero el silabeismo no encontraba aquí en Chile lugar para asentarse, y la causa de que volviera en gloria y majestad a instaurarse en nuestras escuelas se debió a la “falta de preceptores preparados i progresistas”. (Ponce.1905).

En 1827, circula una “Cartilla Cristiana” del padre mercedario JOSÉ MARÍA ROMO, la que se reduce al siguiente esquema: Consonantes: b; h; n/ñ; t; c; j; p, v; d; l; qu; x; f; ll; r; y; g; m; s; z.- Vocales: a; e; i; o; u.-Finales: l; m; n; r; s.-

El autor prescribe que el niño/la niña, deletree de 4 formas diversas, a saber:

1.-Cada consonante con las cinco vocales.

2.-Cada consonante con las cinco vocales y una final.

3.-Cada vocal con cada final.

4.-Las consonantes mayúsculas con la letra l y la r y las cinco vocales (bra-bre-bri-bro-bru; bla-ble-bli-blo-blu; dra-dre-dri-dro-dru; fla-fle-fli-flo-flu; gra-gre-gri-gro-gru).

A principios de 1828, doña FANNY DELAUNEUX, esposa del literato español José Joaquín de Mora, abrió en Santiago un colegio de niñas donde enseñaba la lectura y escritura inglesa simultáneas. Enseñaba desde las primeras letras por medio del análisis verbal hasta la lectura expresiva. Descomponía las palabras en sílabas y las sílabas en le-tras.

Otro “Catón cristiano sacado de varios autores i dedicado a la purísima concep-ción de la Virjen María, Madre de Dios i Señora Nuestra”, editado en San Bernardo en 1839, incluye esta Oración:

Bendita sea tu pureza

I eternamente lo sea,

Pues todo un Dios se recrea

En tu graciosa belleza,

A ti, celestial Princesa,

Virjen Sagrada María,

Yo te ofrezco desde este día,

Alma, vida i corazón,

Mírame con compasión

No me dejes Madre mía.

Y siguen las oraciones, una breve explicación de las 4 partes de la Doctrina Cristia-na, una serie de consejos a los niños y finalmente, algunas historietas de fondo moral.

El sacerdote franciscano fray JOSÉ JAVIER GUZMÁN, publicó en 1834,”EL CHI LENO INSTRUIDO EN LA HISTORIA TOPOGRÁFICA, CIVIL I POLÍTICA DE SU PAIS”.

Esta obra es un extenso compendio en forma de diálogos entre un tío que se propone enseñar la historia de Chile y un sobrino que recibe sus lecciones. El libro del padre Guz-mán, desprovisto de méritos literarios e históricos, estuvo en vigencia solo algunos años.

El célebre matemático y pedagogo español, JOSÉ MARIANO VALLEJO , publicó en 1827 en Paris, su “Teoría de la lectura o método analítico para enseñar i aprender a leer” , basada en la siguiente frase: MAÑANA BAJARÁ CHAFALLADA LA PACATA GARRASA-YAZA:. Esta obra no tuvo mayor importancia en Chile. La pronunciación de los chilenos era pé-sima, principalmente a causa de los malos procedimientos de lectura.

En aquellos días aparecieron 2 obras que prepararon elementos de una nueva refor-ma. Una, “De la proposición, sus complementos i ortografía” (1855), del español Francisco Puente que vivió desde joven en Chile consagrado a la enseñanza, que proponía reformas ortográficas, las que no fueron aceptadas por la RAE. La otra, era la denominada “Principios de la ortología i métrica de la lengua castellana”(1835) de Andrés Bello.

En 1843 aparece un “Nuevo Método de educación para el uso de las Escuelas de Campo”, del Padre Mujica del Colegio y Chacra de Apoquindo de la Recoleta Domínica, editado en Santiago por la Imprenta de la Opinión.(BIBLIOGRAFÍA DE EDUCACION PÚBLI-CA OFICIAL CHILENA. Tomo XXII. Febrero de 1863.)

En ese mismo año se publica el “Silabario Castellano para el uso de las niñas bajo un nuevo plan útil i agradable, reuniendo la enseñanza de las letras, urbanidad, moral i relijión”.Editado en Madrid, en casa de D.E. Aguado.(BIBLIOGRAFÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA OFICIAL CHILENA. Tomo XXII. Febrero de 1863).

Pero los anhelos de progreso eran irrealizables por la falta de maestros y de mate-riales. La experiencia ya había señalado que la reforma escolar solo podría realizarse,crea- do una escuela para dar nacimiento al magisterio nacional.

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