domingo, 7 de marzo de 2021

De Promaucaes a Puerto Nuevo

16.-EL PUERTO ARTIFICIAL DE SAN ANTONIO.
 

“El 30 (agosto 1846), a causa de una neblina muy espesa, nos pasamos del Huasco y tuvimos que perder como diez horas en volver atrás para encontrarlo. Este no es puerto, ni es abra, ni es caleta, ni es nada. En él se divisan, en grupitos sobre unos cerros bajos y áridos, unas malas casuchas que así hacen las veces de bodegas como las de habitaciones. Pueden caber tres poblaciones del puerto Huasco en lo que era el año 1838, puerto de San Antonio de las Bodegas”(“RECUERDOS DEL PASADO.1814-1860”.-Vicente Pérez Rosalez,-pag.170)

“El puerto artificial de San Antonio, nacido a la vida por la imperiosa necesidad de cubrir las necesidades de la zona central, la más poblada del país, ha llenado ampliamente su cometido, facili-tando en forma admirable el desarrollo comercial, industrial y agrí-cola de esta extensa región. Está llamado a ir creciendo día a día para beneficio de una gran masa de población”.

Así iniciaba el periódico “LA VOZ DEL PUERTO” DE SAN ANTONIO,( edición especial.1935), un reportaje lau-datorio del naciente puerto.

En sus primeros años, el puerto, propiamente tal, se manejaba en su parte fiscal, por medio de una ADMINISTRACIÓN dependiente directamente del Departamento de Obras Maritimas, que ,a su vez, dependía del Ministerio de Defensa Nacional, Subsecretaría de Marina.

El DIRECTOR DE OBRAS MARÍTIMAS (1905-1912) RUBÉN DÁVILA IXQUIERDO (1880-1939), prestó en todo momento al progreso de las obras portuarias de San Anto nio, el valioso aporte de su gran inteligencia y sagacidad, dándole a la parte técnicas y administrativa, la importan- cia que merecían.

Como dato curioso y digno de destacarse, se debe de jar constancia que para esa obra de uniformidad (DIRECTI-VA SUPERIOR DE ADMINISTRACIÓN DE PUERTOS),se tomó co-mo modelo el sistema de contabilidad establecido en la Ad-ministración del puerto de San Antonio por don Rubén Dá-vila, lo que le dio un tinte de orgullo al recordar su paso y su desempeñó en el puerto. Para el éxito de su plan, contó con la valiosa ayuda de don Pedro Lira Orrego, jefe de la Sección Contabilidad y del ex contador del puerto de San Antonio, Federico Fischer,posteriormente Contador Gene-ral del citado Departamento de Obras Marírtimas del país.

Don RUBÉN DÁVILA IZQUIERDO, nació el 8 de Octubre de 1880 en San Bernardo. Hijo de José Benjamín Dávila Larraín (1854-1899) y de Ana Luisa Izquierdo San-fuentes (+1926).

Cursó sus estudios secundarios en el Liceo de Aplicación y los superiores en la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, obreniendo su título de Ingeniero Civil en 1906.

Desde el comienzo de su carrera profesional, demos-tró una vasta y sólida preparación técnica la que puso al ser vicio de importantes obras públicas, especialmente maríti- mas, donde su labor adquirió singular relieve. Fue Ingeniero Jefe de la Comisión de Puertos (1913) y posteriormente Jefe del Departamento de Obras Marítimas, correspon-diéndole organizar la construcción de los puertos de Valpa-raíso, Antofagasta, Iquique, SAN ANTONIO, Puerto Montt y otros.

Desempeñó también los cargos de Ingeniero del Ferrocarril Trasandino por Uspallata e Ingeniero Jefe de Tasaciones de la Municipalidad de Santiago.

Se casó con Amelia Echaurren Orrego, con quien tuvio 6 hijos/as : María, Luis, Sergio, Luz, Rubén y Hernán, todos Dávila Echaurren.

Su actuación en la administración pública se caracterizó siempre por la preparación, dedicación y rectitud ejemplar que supo demostrar durante el desempeño de sus funciones. Por otra parte las cualidades excepcionales de su carácter, hicieron de él, un jefe respetado, conquistán-dose sentimientos de afecto y simpatía de cuantos lo, conocieron.

Fue en 1912-1913 y 1914-1919, Director del Instituto de Ingenieros de Chile.

Fue también Miembro Correspondiente de la Socie-dad Científica Argentina y Profesor de Hidráulica Maritima de la Universidad de Chile.Falleció el 12 de Marzo de 1939 en Viña del Mar. Desde la iniciación de las obras portuarias fúndamentales, (trabajo ejecutado por la Casa Galtier), tuvo la supervigilancia y dirección técnica fiscal de ellas, el ingenie ro EDUARDO REYES COX,quien fue el PRIMER DIRECTOR FISCAL DE LAS OBRAS DEL PUERTO DE SAN ANTONIO, (1912-1918).

“Las obras fundamentales, construidas sobre base de roca, fueron en su tiempo y aun hoy lo son, un orgullo de la ingeniería moderna y se deben a la sagacidad y experiencia del distinguido Ingeniero don ECUARDO REYES COX”.

Le sucedió en el cargo en septiembre de 1918, don JAVIER HERREROS VERGARA, segundo Director Fiscal de las Obras del Puerto de San Antonio (1918-1921).Fue Miem- bro Académico de la Facultad de Ciencias Física y Matemá-ticas de la Universidad de Chile. Gran orador y articulista. Uno de sus más importantes trabajos, dedicado a recor-dar la memoria del profesor José Ignacio Vergara Urzúa y su relación con el Observatorio Astronómico Naciona,l fue la pieza oratoria central del homenaje realizado en el Sa-lón de Honor de la Universidad de Chile, el día 26 de noviembre de 1942.

En abril de 1925, hizo noticia al enfrentarse en una ácida polémica con don Domingo Casanova O., a raíz del derrumbe ocurrido en el Molo Norte del puerto de San Antonio. Don Javier Herreros continuó las faenas de la cons-trucción, paralizadas durante varios meses al terminar el contrato de la compañía holandesa. En agosto de 1922 fue ascendido a Ingeniero Jefe o Administrador del puerto de Valparaíso. Debido al fallecimiento del Ingeniero don Ra-món Nieto, que tenía a su cargo la vigilancia del contrato de construcción de las obras de Valparaíso, se vio obligado a ser Jefe de los dos puertos a un mismo tiempo, viajando semanalmente a Valparaíso donde se radicó definitivamente en octubre de 1922, desempeñando la Administración de ese puerto, hasta mediados de 1927,pasando después a car-go de la Aduana hasta 1931.

En San Antonio, durante su administración, se cons truyeron las prolongaciones del Molo Sur y Espigón y un nuevo espigón al lado Norte hasta donde las profundidades del mar se lo permitieron económicamente Se construye-ron también ,el Malecón del Molo y el primer piso de sus bodegas y la casa de máquinas para la fuerza motriz propia que se instaló junto con toda la red eléctrica y las primeras grúas de este sistema, después de haber instalado antes, la de “vapor” con que se inició la explotación del Espigón, pa ra ampliar la explotación de Puertecito, única que existía a su llegada a ésta. Por contrato se hicieron durante su admi-nistración, la bodega y la carbonera, anexas al Espigón.En obras accesorias, se hicieron las instalaciones de todas las vías férreas que dieron origen a la Estación de Barrancas, pues antes Puertecito se servía desde la Estación de San Antonio.

También se hizo la instalación de los servicios de agua potable en los muelles y malecones y el señalamiento del puerto con luces, faros y arenas.

martes, 16 de febrero de 2021

De Promaucaes a Puerto Nuevo

15.-BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA Y SAN ANTONIO.


Chile carecía de un organismo fiscal técnico especia-lizado en puertos que elaborara proyectos de obras integra les, revisara los estudios pertinentes y supervisara los trabajos de construcción. Se agregaba a ello la falta de una le-gislación que permitiera a los gobiernos concretar variados proyectos de obras de abrigo y otras complementarias que ingenieros chilenos y comisiones extranjeras especia-lizadas habían presentado en la segunda mitad del siglo XX

Varios gobiernos contrataron ingenieros extranje-ros de prestigio, especializados en la construcción de puer tos para hacer los estudios y presentar proyectos. “Entre ellos cabe recordar al inglés Juan Hughes y al holandés Jacobo Kraus contratados en 1871 y 1901, respectivamente para Valparaíso;al francés Alfredo Lévéque (1874) para Talcahuano y Constitución,y Camille Cordemoy (1890) para este último.

Entre ellos, muy importante fue Alfredo Lévéque, quien organizó el Servicio de la Oficina Hidráulica de Chile. Esta contribuyó al conocimiento de las condiciones naturales de las bahías, permitien-do,al mismo tiempo, la formación de profesionales chilenos especia-lizados en obras portuarias de alto nivel. Sus trabajos eran publica-dos en la revista Anales del Instituto de Ingenieros de Chile.

El período de mayor trascendencia en obras portuarias fue el transcurrido entre los años 1900 y 1930.Para desarrollar y estudiar los alcances de los proyectos respectivos, se organizó, según Decreto orgánico de 5 de marzo de 1904,una JUNTA CENTRAL DE OBRAS DE PUERTOS y otras Juntas departamentales.

A partir de las proposiciones de las juntas departamentales y de las decision3es de la Junta Central,se efectuaron obras importan-tes en Arica (1929);Iquique (1930); Antofagasta (1910); Chañaral, (1930); Quintero (1921); San Antonio (1912-1918); Valparaíso (1912-1930), Constitución (1926-1929); Talcahuano (1912-1924); Puer to Montt (1929-1931).

Aunque estas obras se relacionaron con la construcción de mo los, muelles y espigones, dieron forma a lo que son los puertos de Chi- le en la actualidad.

De ellas pueden destacarse las de Talcahuano y de San Anto-nio,por ser las primeras de envergadura y por la intensa discusión abiertya por algunas personalidades de la época que consideraron a San Antonio como una fuerte y desleal competencia con Valparaíso.

Para Valparaíso, la construcción del puerto de San Antonio fue todo un desafío y abrió un gran debate.

En 1874, Benjamín Vicuña Mackenna como Intendente de Santiago, apoyó las iniciativas emprendidas por el vecindario de esa lo-calidad para modernizar la ciudad y las instalaciones portuarias. Por Decreto de la Intendencia del 10 de abril de ese año, en que enfatizaba la importancia y urgencia de efectuar trabajos inmediatos en el puer-to de San Antonio, que era visitado anualmente por no menos de 50 buques y que exportaba medio millón de fanegas de cereales, Benja-mín Vicuña Mackenna, elevaba al gobierno una solicitud relativa a que este pudiera también gozar de las concesiones otorgadas a los puertos menores del país, por ley de noviembre de 1840.

Al mismo tiempo, tomaba una serie de medidas para la construcción de nuevas avenidas y una calle (terraza) que corriera por fuera de la ciudad a fin de disminuir el tránsito de carretas por sus arterias centrales, durante la época de mayor atochamiento del puerto”.

En cuanto a obras portuarias propiamente tales, el primer anteproyecto importante conocido por el nombre de su autor, el ingeniero ENRIQUE VERGARA MONTT se presentó en 1897-, teniendo por base los datos de la Ofici-na Hidrográfica. El proyecto partía de la idea de que “los trabajos debían ejecutarse en la poza de San Antonio, al NE de la rada que, abrigada de los vientos del N y NE estaba abierta a aque-llos del SE y a corrientes como la del río Maipo,cuyos sedimentos habían formado un embaucamiento arenoso que, a 800 metros de la, orilla,daba una profundidad de 12 metros. Con estos datos,el inge-niero Enrique Vergara Montt pensaba que la poza dejaba una pro-fundidad de 50 metros con fondo de piedras.

Su proyecto consistía en la construcción de un rompeolas de oriente a poniente, de profundidad máxima de 20 metros y una media de 12,de un kilómetro de extensión aproximada y que correría unos 700 metros paralelo a la costa.Se proporcionaría una superficie de 60 hectáreas de abrigo”.( Enrique Vergara Montt).

Más tarde, en Noviembre de 1908,y por encargo del gobierno, el ingeniero holandés, Gerardo Van Broeckman entregó un estudio que, sin diferir en lo esencial de los tra-bajos anteriores, resultaba más de acuerdo con las necesi-dades de la actividad portuaria de San Antonio, conside-rando obras de abrigo del puerto,630 de malecones para el atraque de los buques y la construcción de terraplenes para el ferrocarril y bodegas suficientes para movilizar hasta 500.000 toneladas de carga anual.

El proyecto fue aprobado por el gobierno que propu-so su ejecución, mediante un Mensaje el Congreso fechado en Agosto de 1909, en que se pedía la autorización para las obras señaladas. En dicho Mensaje se advertía que la car-ga transportada entre Santiago y Valparaíso debía recorrer 186 kilómetros,que,debido a las fuertes gradientes del tra-zado del ferrocarril, se convertían de hecho, en 360, mien-tras que la distancia correspondiente a Santiago-San Anto-nio, solo alcanzaba a los 113 kilómetros.La discusión del proyecto agregó nuevos temas al ya largo debate entre los intereses de los habitantes de Valparaíso-que veían posi-bles pérdidas de privilegios históricos- y los de San Anto-nio.

En definitiva, la licitación se realizó en 1910 y al año siguiente ,se expidieron los decretos de contrato con la casa francesa de Augusto Galtier para que, basándose en el proyecto Broeckman y de acuerdo con los informe de la Comision de Puertos, se construyera un molo de abrigo protegido por un talud de enrocados.

El molo, conocido como Molo Norte,cuyo objetivo central fue la protección del área de la actividad portuaria comercial de San Antonio, terminó de construirse en 1918, precediendo en dos años la entrego del llamado “molito” de 250 metros de largo, formado por un desmonte de can-tera reforzada por rocas pesadas.

ALBERTO FAGALDE F. Y EL PUERTO DE VALPARAÍSO ENTRE PROYECTOS TÉCNICOS Y DECISIONES POLÍTICAS.-Eduardo Cavieres F.

EL PUERTO DE VALPARAÍSO Y SUS OBRAS DE MEJORAMIENTO.-Alberto Fagalde.

domingo, 17 de enero de 2021

De Promaucaes a Puerto Nuevo

14.- INGENIERO DON ENRIQUE VERGARA MONTT


Hijo de Fermín Vergara Rencoret y de María del Tránsito Montt Albano. Casado con Carmela Barros Larraín, no tuvieron descendencia.

Artículos de Enrique Vergara Montt publicados en Revista ANALES del Instituto de Ingenieros de Chile:

1.-Los ferrocarriles de cremalleraABT: su impor tancia para el país.1892.

2.-Solicitud para organizar en Chile una Sociedad Constructora de Ferrocarriles Económicos.1892.

3.-La protección del Estado a la construcción de los ferrocarriles: su determinación.1892.

4.-Dos proyectos de acuerdo.1893.

5.-Proyecto de Estatutos para la Sociedad Tranvía del camino de Santa Rosa.1893.

6.-Ley de Conversion.-1894.

7.-El servicio de ferrocarriles para Santiago.1893.

8.-Opiniones de la prensa científica…..1893.

9.-Estudiosfinancieros del camino de Santa Rosa.1893.

10.-Medios prácticos para reconocer los cemen-tos….1894.

11.- RAZONES PARA JUSTIFICAR LA EJECUCIÓN DE LAS OBRAS DEL PUERTO I LOS FERROCARRILES DE SAN ANTONIO. Imp.Cervantes.1903.


En la Revista Anales del Instituto de Ingenieros de Chile, aparece el siguiente artículo : NECROLOJÍA:

“Cumplimos con el penoso deber de dar cuenta de la súbita muerte del distinguido ingeniero i consocio, don Enrique Vengara Montt, acaecida en Santiago, en la noche del 16 de agosto.

“El señor Enrique Vergara Montt obtuvo su diploma de Injeniero el año 1883.Durante su laboriosa existencia, ha sido un propagandista entusiasta de toda idea de progreso, su clara inteligencia i vasta ilustración le permitieron abordar el estudio de obras de aliento en las distintas ramas de la Injeniería; pero es en el ramo de Fe-rrocarriles donde ha dejado mayor huella de su actividad.Gran par-te de las líneas férreas construidas o en construcción, le deben su pri-mer proyecto i la explotación de los Ferrocarriles del Estado fue tra-tada por él con brillo en interesantes estudios críticos.

El señor Vergara Montt, baja a la tumba cuando el país podía esperar aun mucho de su laboriosidad, de su preparación i de su poderoso espíritu de iniciativa i de progreso.

El Instituto de Injenieros de Chile debe a la memo-ria del señor Vergara Montt tributo especial de cariño reconocimiento; fue uno de sus fundadores, uno de sus más entusiastas conferencistas i un fecundo e ilustrado colaborador de los ANALES”.

El 7 de septiembre de 1910, siendo Vicepresidente de la República don Emiliano Figueroa Larraín (1866-1931), fue promulgada la Ley que autorizó contratar las obras de mejoramiento del puerto.

En un extenso trabajo presentado por el ingeniero Enrique Vergara Montt al Presidente de la República, se-ñor Pedro Montt y cuyo título era PUERTO DE SAN ANTONIO I SUS FERROCARRILES, de fecha septiembre de 1906, se hace un “ferviente llamado a construir el muelle que faltaba para tener un puerto como Chile se lo merece. Con espíritu patriótico, que-remos pues, contribuir a esta labor recopilando en este breve folleto, algunos antecedentes para impulsar el puerto de San Antonio i el fe-rrocarril que lo uniría con Santiago de relativo poco costo. El puerto de San Antonio sería industrial,debiendo establecerse el servicio de modo que la carga se deposite como de tránsito i pase si es posible del carro del ferrocarril al buque i viceversa.

Después de terminado, el puerto tendría capacidad en darse-na para 100 buques i en sus malecones para 20 más i quedaría abri-gado de los vientos del Norte para re-ugio de nuestra Escuadra i ten-dría terrenos suficientes para el crecimiento de una hermosa e higié-nica población que podría estenderse hacia los suelos bien firmes, es-ténsos i libres de arenales de Llolleo i de Cartagena,i su importancia comercial i estratéjica serían enomes,sin que dañase en nada a Val-paraíso”.

En documento fechado 3 de diciembre de 1906,el Ingeniero señor C.Koening,informa al señor Ministro de Industrias y Obras Públicas de su visita de inspección a los trabajos del ferrocarril en construcción entre Melipilla y San Antonio y las obras de construcción del puerto de SAN ANTONIO. “Tengo el honor de dar cuenta a US., de los resultados de mi visita al ferrocarril de Melipilla a San Antonio, hecha en la idea de estudiar algunas medidas conducentes a acelerar la realización de este ferrocarril i de las obras necesarias para el embarque i desembarque en el puerto de San Antonio…..El ferrocarril tendrá un desarrollo total de 112 kilómetros.

Decretada la construcción del ferrocarril será indispensable iniciar a la vez los trabajos necesarios para dotar al pueblo de San Antonio de instalaciones adecuadas para atender al embarque i desembarque de mercaderías.

El puerto de San Antonio está situado a unos 4 kiló-metros al Norte de la desembocadura del río Maipo, abrigado por la naturaleza de los temporales del Norte, está abierto al Sur. Es de acceso difícil para el ferrocarril por lo menos en el último kilómetro frente a las obras del puerto,tiene muy poco espacio para desarrollar una población i apenas al local estrictamente necesario para las instalaciones capaces de ayudar a un puerto auxiliar. El costo de las obras del puerto no se podrían indicar, ni aún aproximadamente, mientras no se hagan estudios preliminares que permitan confeccionar siquiera un anteproyecto.

La dirección de mi cargo estima que la ejecución simultánea del puerto i del ferrocarril es una obra necesaria i de previsión, cree que esta no debe retardarse i en esta virtud i en vis-ta de las consideraciones que preceden, propone a US., el siguiente plan de trabajo:….. Si el Gobierno aceptara las ideas que dejo expuestas, sería indispensable consultar en el presupuesto del año venidero una partida de $ 200.000 para atender a los gastos de estudio, espropiaciones i comienzo de la construcción del puerto de San Antonio.

Desde luego se decretaría el nombramiento de una comisión de ingenieros, compuesta por un Ingeniero Jefe, 2 ayudantes i un di-bujante para que estudie un proyecto de instalaciones para San Anto-nio, dentro de las normas que fijaría esta Dirección con la aprobación del Gobierno, a no ser que se opta-ra por pedir propuestas en el ex tranjero para el estudio i ejecución de este puerto….”

Con fecha 23 de mayo de 1908,la Dirección de Obras Públicas, por intermedio de su Director General, se dirige al señor Ministro de Industria y Obras Publicas para seña-lar e informar “acerca de la construcción de un muelle provisional en San Antonio, atendiendo a la exposición que en un informe hace el Ingeniero señor Brockman, encargado de los estudios del ,puerto i en vista de que entre las obras que se consultan en los estudios próximos a terminarse se incluye un muelle secundario de carácter definitivo cuya construcción rápida podría efectuarse desde luego, segregando-lo del proyecto jeneral. Estimo que habría conveniencia en proceder en la forma propuesta por el señor Brockman, por constituir, ade-más, la construcción del espresado muelle, uno de los primeros re-cursos de que se dispondrá al iniciarse las obras del puerto.”



BIBLIOGRAFÍA:


GEOGRAFÍA DESCRIPTIVA DE LA REPÚBLICA DE CHILE.

(1897).Reedición 2013.

Enrique Espinoza Gárate.(1844-1899)

Rafael Sagredo Baeza.(1959).

BIBLIOTECA FUNDAMENTAL DE LA CONSTRUCCIÓN DE CHILE.

“GEOGRAFÍA NÁUTICA DE LA REPÚBLCA DE CHILE”

(1879-1884).Reedición 2013.

Francisco Vidal Gormaz.(1837-1907).

Juan Ricardo Cououmjdjian.

BIBLIOTECA FUNDAMENTAL DE LACONSTRUCCION DE CHILE.

“RECUERDOS DELPASADO”.-(1814-1860).-

Vicente Pérez Rosales.(1807-1886).l

Editorial Andrés Bello.1983.

“EL PUERTO DE SAN ANTONIO.NOTICIA HISTÓRICA”.

(1946).-Edición-Homenaje julio 2008.

Juan Mujica de la Fuente.(1905-1998).

“EL PUERTO DE SAN ANTONIO.-1590-1900”.

Roberto A.Pérez Ruiz.

CUADERNOS DE HUMANIDADES. Octubre 1990.

sábado, 5 de diciembre de 2020

De Promaucaes a Puerto Nuevo

13.- LAS OBRAS DEL PUERTO DE SAN ANTONIO.


“Valparaíso celebró (1986), cuatrocientos cincuenta años des-de que recaló en la bahía el barco “Santiaguillo” y desde entonces quedó consagrado como puerto de la región central del país. La razón por la cual esta nave no recaló en Quintero es porque la bahía de Val-paraíso, como se ha dicho, es abierta y el régimen de vientos hacía fá-cil no solo la recalada sino también la salida de un velero. La caleta de San Antonio, por supuesto, no ofrecía posibilidad alguna desde el punto de vista marítimo”.

La actividad portuaria estaba limitada al uso de faluchos que cargaban y descargaban directamente a carretas en la playa, en el sec-tor donde esta actualmente ubicado el puerto... (Alejandro Pattillo Vergen.-“EL CONJUNTO PORTUARIO VALPARAÍSO-QUINTERO Y SAN AN-TONIO”.- 1989).

La Junta Provincial que ejerció el Gobierno a nom-bre del Sr. Don Fernando VII dictó en 1811, la primera Ordenanza de Aduanas, que entre otras materias, reglamen-taba la carga y descarga de mercaderías en los puertos, constituyendo así la prime ra forma de organización por-tuaria.

En 1844 se declaró puerto menor habilitado a “SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS”, con el objeto de sacar los productos agrícolas de la zona.

En 1906, cuando se discutía la ley que asignaría fon dos para mejoramiento del puerto de Valparaíso,el Ministro de Industrias y Obras Públicas, Abraham Ovalle, argumentaba a propósito el desarrollo de ferrocarriles : “La circunstancia de existir solo una vía que recorre una enorme exten-sión y cuenta con dos salidas al mar únicamente,(Talcahuano y Val-paraíso),es otro de los factores que explican este mal servicio. Para remediar el mal servicio de ferrocarriles, hay necesidad de pensar en las condiciones en que deben que dar los puertos unidos por líneas férreas al ferrocarril central, y por las cuales pueden darse salida al mar a nuestros productos. De esta manera la carga no tendrá que re-correr los largos trayectos que hay entre las provincias centrales y los puertos de Valparaíso y Talcahuano.”

Se trataba de prolongar el ramal de Santiago a Melipilla hasta la “caleta” de San Antonio y construir ahí obras portuarias para dar salida a los productos del Valle del Maipo y regiones más al Sur.

Defensor ardiente de este proyecto fue, entre otros don EMILIANO FIGUEROA LARRAÍN,(1866-1931) entonces Diputado por Melipilla, cuya opinión tenía fundamentos válidos para las condiciones de la época. “Las leyes económicas tienen forzosamente que arrastrarnos a buscar las salidas más cortas y menos trabajosas al mar, aprovechando la envidiable configuración del país, y la formación de nuevos puertos se impone de una manera ineludible ,a despecho de los que quisieran llevar a Valparaíso todo lo que el país produce para exportar y traer allí todo lo que el país necesita con-sumir”.

El Gobierno decidió impulsar las obras del puerto de Valparaíso y en 1898 creó por Decreto Supremo una COMISIÓN DE PUERTOS cuyo objetivo sería examinar varios pro yectos.

En 1900 se crea la Junta del Puerto de Valparaíso. Esta no prosperó en su cometido y fue sobrepasada por la JUNTA CENTRAL DE PUERTOS creada por Ley N° 2.390 de 1910,cuyo artículo 1° ex presaba ; “El Presidente de la Repúbli-ca, dentro del plazo de 180 días, adoptará ,previo dictamen de una Comisión que designará al efecto, el plan definitivo de las obras ma-rítimas que deberán llevarse a cabo para el mejoramiento de los puertos de Valparaíso y San Antonio”.

Las propuestas estarían limitadas a un precio alzado de tres millones (3.000.000) de libras esterlinas para Val-paraíso y un millón doscientas setenta y cinco mil (1.275.000) libras esterlinas para San Antonio. Esta Comisión Central de Puertos se abocó a examinar los estudios y anteproyec-tos acumulados para Valparaíso y San Antonio y establecer en definitiva las obras que deberían construirse en ambos puertos.

Finalmente la Comisión General de Puertos, presen-tó su propio proyecto para Valparaíso y para San Antonio, adoptó con algunas modificaciones para el trazado del rom peolas, el proyecto preparado por Gerard Van M. Broeckman

Esa decisión se basó en que el diseño que el señor Broeckman propuso para los malecones emplazados en un terreno que consideró de arena muy movediza, era muy complicado y costoso.La Comisión estimó insuficien-tes los conocimientos que se tenía sobre la calidad de estos terrenos porque las rompientes marinas no habían permi-tido estudiarlos convenientemente y optó por posponer el diseño de dichos malecones hasta que, una vez termina-das las obras de defensa, se pudiera estudiar las condiciones las condiciones del terreno en la línea de emplaza-miento de dichos malecones interiores.

La licitación pública para la construcción de estas obras se abrió el 22 de julio de 1911, aceptándose para San Antonio la presentada por la Empre sa de Augusto Galtier, quien inició las obras el 5 de mayo de 1912.

Las obras incluidas en la propuesta adjudicada a Galtier fueron el Molo de Abrigo y una explanada protegi-da por un talud de enrocados El molo de abrigo era una escollera de enrocados de un largo de 1.600 metros forma-do por un tramo inicial que se internaba unos 800 metros en dirección al W seguido por otro de igual longitud que se orientaba al N.W. hasta los bordes de la quebrada submarina, dejando una entrada a la dársena abrigada de solo 500 metros de ancho. Al lado Norte de la boca quedaba la costa escarpada y enfrentada por “restingas” de piedra de la Punta de San Antonio.

Desde el inicio de estas obras, los sedimentos trans-portados en grandes cantidades desde la desembocadura del río Maipo, por la corriente costera, han modificado sus-tancialmente la línea de la playa. El primer tramo del rom-peolas no se distingue a simple vista pues los depósitos de arena cubren una extensa área desde el rompeolas por el N. hasta la desembocadura misma del Maipo por el S.

Este fenómeno de sedimentación fue aprovechado por la empresa constructora del puerto para formar una explanada. Solo fue necesario construir un prisma de enrocados y la corriente se encargó de formar la explanada con el arrastre de los sedimentos.

El Molo Sur, en su tramo marítimo (ya que el primer tramo pasó a formar parte de tierra firme),no estaba direc tamente expuesto a los temporales del N. y S.W..debido a su orientación, pero en cambio debía soportar las olas de considerable magnitud que provenían de temporales del centro del Pacifico y se desplazaban desde el E.W. Estas olas no encontraban ningún obstáculo en su recorrido hasta la costa chilena a la que llegaban con inusitada ener-gía y causaban serios daños en el parapeto del rompeolas de San Antonio y otros aun más serios al rompeolas de An-tofagasta.

La ocurrencia de estas olas nada tenía que ver con las condiciones climáticas locales, presentándose en días sin vientos y cielo despejado.

Una vez terminadas las obras de defensa (1918), se perfeccionaron los estudios del suelo marino y se cons-truyó, por administración, una línea de atraque de 100 metros de largo para faluchos y después de un quiebre hacia adentro, pero manteniendo la orientación, un frente de 300 metros con profundidad al costado de 10,5 ,referido a la media marea, la cual corresponde a unos 9,4 metros refe-rido al actual N.R,S. Posteriormente se amplió a 450 metros.

El diseño de los muros gravitacionales de este fren-te fue supeditado a la capacidad de los elementos de traba jo disponibles, lo cual restó calidad técnica a la construc-ción, lo que al parecer se reflejó en su estabilidad y posible-mente influyó en el rápido deterioro de esta por desplaza-mientos de los elementos del muro. Este deterioro por so-brecargas o movimientos sísmicos, ocasionó su destrucción total en el sismo de 1985.

(EL CONJUNTO PORTUARIO (VALPARAÍSO, QUINTERO Y SAN ANTONIO.-Alejandro Pattillo Berger.1989.Coleccion TERRA NOSTRA. INSTITUTO DE INVESTIGCIONES DEL PATRIMONIO TERRITORIAL DE CHILE.UNIVERSIDAD DE SANTIAGO.



Por Decreto de 14 de enero de 1850, se ordena la eje cución de las primeras obras públicas para habilitar en for-ma adecuada el puerto de San Antonio, entre ellas, levan-tar un plano circunstancial, señalando los terrenos en que debería establecerse la futura población, además el punto apropiado para construir un muelle, ejecutar una planta de la población distribuida en sitios, teniendo presente que el objeto principal era la construcción de bodegas de depósi-to, las cuales deberían estar situadas con acceso al muelle.

Seis años más tarde, (1856), don GREGORIO DE MIRA IÑIGUEZ,(1824-1905) solicitó autorización para cons-truir un muelle particular en PUERTO VIEJO DE SAN ANTONIO y considerando que no existía ninguno fiscal, el Presidente de la República, don Manuel Montt (1809-1880), concedió ese permiso, comisionando al Gobernador de Melipí-lla para que die se ubicación al muelle sin perjuicio del uso público

Por Decreto del Presidente don José Joaquín Pérez (1801-1889), dictado el 24 de noviembre de 1865, “visto el informe evacuado por el Jefe de Aduana de PUERTO NUEVO, (Car-tagena), de San Antonio, i considerando que la construcción de un muelle en este puerto ya mencionado es de reconocida utilidad parea el comercio general, con-cédase a don José Hurtado i Alcalde, permi-so para construirlo. Deberá instalarse en la caleta situada a cuadra i media al sur del referido PUERTO NUEVO i bajo la condición de no cobrar en ningún caso derechos más altos que los establecidos por el Fisco”.

En una nota publicada en el diario EL MERCURIO de Santiago de fecha 18 de febrero de 1960, ba jo el epígrafe de “BODEGAS EN PUERTO NUEVO” se puede leer lo siguiente:

“Una publicación centenaria revela el nacimiento de San An-tonio como puerto próspero. Fue en 1860 cuando aún se tenía la espe-ranza de que el ferrocarril de Valparaíso a Santiago, y que entonces solo llegaba hasta Quillota, podría llegar la línea (extenderla) si no hasta la costa santiaguina misma, hasta la ciudad de Melipilla. Ya desde 1790 se embarcaba en San Antonio trigo y harina de una exten-sa y rica zona.

Al norte de San Antonio, en un punto de la costa separado so-lo por un cerro, se instalaron las primeras bodegas de productos y se dio el nombre de SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS a ese paraje semidespoblado. En 1853 se reguló su planta de 47 hectáreas y corri-endo los años, tuvo Correo, Escuela y Oficina de Aduana.

En 1860 ya había adquirido una notable importancia y ésta aumentó con la instalación de buenas bodegas en la parte nueva. Don Ignacio L Gana, rico hacendado de la región, fue como más tarde don Mauricio Mena, el propulsor del progreso. Con su firma se publicaba en el diario EL MERCURIO de Santiago durante varias semanas, a partir del día 18 de febrero, un aviso (anuncio) que llevaba como títu-lo “PUERTO NUEVO DE SAN ANTONIO” y cuyo texto era el siguiente:

“Aviso al público que desde esta fecha he tomado a mi cargo el establecimiento de las bodegas de este puerto, las cuales según el sistema que pienso observar, presentan toda clase de garantías a los depositantes. También ofrezco, para evitar los malos resultados de reunir los granos de diferentes dueños como se hacía anterior-mente, el método de guardarlos por separado, lo que no presentará ninguna dificultad, por haberse aumentado el número de bodegas con otras más espaciosas que las an-tiguas.

No obstante, estas ventajas mayores, reduzco el porcentaje de precios del bodegaje a 10 centavos por fanega de 1 Real que siempre ha costado, el cual debe entenderse por todo el tiempo que transcurre desde que se deposite la especie hasta el 31 de diciembre del mismo año, según costumbre.

Cuento además con un cómodo i seguro muelle, lanchas i los útiles necesarios para efectuar los embarques con la mayor celeridad i precaución. Pongo también en conocimiento de los armadores i capi tanes que tengo una boya de fierro bien fundada con amarras de su-ficiente mena (grueso) para buques de hasta 1.200 toneladas i cuyo derecho se avalúa en 1 onza por el tiempo que demo-re en concluir su carga o descarga”.(EL MERCURIO de SANTIAGO,18-02-1960)

Era la época próspera del trigo en el país .A las ex portaciones a California seguían las que iban hacia Austra-lia y el Perú. En 1855 habían llegado a más de 18.000 tone-ladas y en 1860 alcanzaban a 21.690.

Mediante Decreto Supremo de 17 de Noviembre de 1872,se concedió a la SOCIEDAD DE LAS BODEGAS la ex plotación de un FERROCARRIL DE SANGRE, que circularía entre SAN ANTONIO-LLOLLEO-SAN ANTONIO, con termi-nales en la boca del río Maipo y en la plaza de San Antonio, ferrocarril cuyas oficinas estaban ubicadas en la playa del mar y cuya instalación y usufructuo correspondería poste-riormente al BANCO MOBILIARIO.

El desarrollo de los trabajos de construcción de la línea férrea del futuro tren de Melipilla a San Antonio hizo necesario retirar ese servicio según consta en el siguiente documento de la época :

El desarrollo de los trabajos del ferro-carril de Melipilla a San Antonio, hace necesario retirar inmediata-mente ese ferrocarril, razón por la cual ruego a Usted, se sirva solicitar del Sr. Ministro de Hacienda, dicte un Decreto que ponga término a esa concesión y ordene además al referido Banco retirar los mate-riales de esa obra dentro del plazo de diez días a fin de no paralizar los trabajos ya contratados del expresado ferrocarril” Dios guarde a V.S. Enrique Doll.-Santiago,14 de Mayo de 1910”.

En 1873, en pleno gobierno de don FEDERICO ERRÁZURIZ ZAÑARTU (1825-1877), un grupo de acaudalados hombres de negocios constituyó la institución llamada “SOCIEDAD DE LAS BODEGAS”, destinada a trabajar en la com pra y venta de cereales a pesar de las condiciones deficien-tes para efectuar los “carguíos” que por entonces se tenían en SAN ANTONIO. Fue necesario construir pequeños mue-lles para mejorar esas condiciones. En esa época el traba-jador debía introducirse al mar soportando el peso de la carga sobre sus hombros, para descargarla en un lanchón que los esperaba en la playa y un remolcador la transpor-taba hasta el buque.

Los accionistas que comparecieron ante el Notario Ramón E. Rengifo el día 2 de enero de 1873 en la ciudad de Melipilla fueron los siguientes: MANUEL EGIDIO BA-LLESTEROS (1844-1914); JOSÉ VICENTE BALMACEDA (1845-1920); PEDRO JOSÉ BARROS ; LAURO BARROS VAL-DÉS (1838-1894); EMILIO CONCHA Y TORO; JOAQUÍN DÍAZ BESOAIN; RAMÓN EYZAGUIRRE ; DONATO MOREL; ENRIQUE DEL PUTRÓN; MARGEL SALAS Y FRANCISCO SUBERCASEAUX (1894-1989).

Esta Sociedad se estableció con el objetivo de explotar el establecimiento de bodegas en el PUERTO VIEJO DE SAN ANTONIO. Los estatutos fueron a-probados por Decreto de 13 de marzo de 1873 con la firma del Presidente de la República Federico Errázuriz Zañartu y del Ministro de Hacienda Ramón Barros Luco (1835-1919). Se les autorizó la construcción de un muelle y además se les concedió un terreno con una superficie de 800 metros cuadrados para la construcción de bodegas apro-piadas a las cargas que debían movilizar.

Durante la visita del Intendente de Santiago, don Benjamín Vicuña Mackenna a San Antonio, el 16 de abril de 1874, los vecinos reunidos en asamblea extraordinaria solicitaron a la ilustre visita, que designara los terrenos pa-ra la futura población, conforme al plano levantado en 1846 Ensanchar las angostas y “tortuosas” calles existentes y abrir nuevas vías que permitieran erradicar del centro del pueblo el tránsito de carretas y mulas, especialmente en épocas en que es visitado por turistas. Además denominar las calles con nom-bres de personalidades como Gregorio de Mira Iñiguez, propietario de los edificios y bodegas del borde costero.

También se solicitaba la construcción de una escuela. Inmediatamente los vecinos encabezados por don GREGORIO DE MIRA IÑIGUEZ (1820-1905); don JOSÉ HURTADO I ALCALDE y DON LORENZO ÁLVAREZ, además de una suscripción realizada por el señor Inendente a nom bre de los señores ENRIQUE COOD ROSS (1826-1888); JOSÉ VICENTE BALMACEDA; JULIO LECA ROS VALDÉS (1837-1889); CLAUDIO VICUÑA GUERRERO (1833 -1907), se inscribieron con donaciones en dinero para financiar la obra. Muchos artesanos y obreros se inscribieron con “una semana de trabajos gratis”.

Ese mismo día el Intendente emitió el Decreto Su-premo relativo a lo solicitado. Los Ingenieros Vicente So-tomayor y Belisario Díaz, trazarían la línea de las avenidas acordadas y de la terraza a orillas de la costa y que se lla-maría MIRAMAR, en homenaje al benefactor y eminente hombre público Gregorio de Mira Iñiguez.

El plano confeccionado llevaría demarcadas las ca-lles, su ubicación y los nombres de cada una de ellas, a sa-ber: Avenida Enriqueta; Avenida Virginia; Avenida Elvira; Calle de Cood; Plaza de Concha; Calle Lavezzoli, etc. Los nombres rendían un merecido homenaje a personalidades como el Diputado Enrique Cood ;Melchor de Santiago Con cha y Cerda (1799-1883); Gregorio de Mira Iñiguez.

Las otras denominaciones eran un cariñoso recuer-do para gente caritativa que vivían o trabajaban en la zona, como es el caso de las tres hermanas (Virginia, Elvira y Enriqueta) que eran muy queridas y respetadas por la intensa labor social que realizaban y don Andrés de La vezzoli ,cura párroco de la diócesis de San Antonio.

El 12 de mayo de 1874, el Presidente Federico Errá-zuriz Zañartu y el Ministro de Hacienda, Ramón Barros Luco, autorizaron la construcción de un muelle en el PUERTO VIEJO DE SAN ANTONIO, muelle particular de la SOCIEDAD DE LAS BODEGAS. El embarque y desembarque de pasajeros sería li-bre, no pagarían derecho alguno las mer-cancías de particulares, sólo deberían satisfacer un centavo y medio por cada cien kilos de peso y la misma cantidad por cada cien litros de líquidos. En los pescantes del muelle podrían colocarse los botes de resguardo y de la Subdelega-ción Marítima, sin retribución alguna.

A partir de ese momento, el Señor Intendente inició una campaña parlamentaria y periodística en pro de la ejecución de las obras portuarias que demandaba San Antonio. El movimiento marítimo en constante aumento hacía indispensable resolver este problema.

Durante el año 1885, el puerto movilizó mil (1.000) toneladas de cebada inglesa; 2.309 de trigo y 771 de cebada corriente. En informe elevado al Ministerio de Industria y Obras Públicas el 26 de abril de 1900,el Consultor Técnico de la Empresa de los Ferrocarriles, don Omer Huett habla de una “urgencia excepcional” para una vía de transporte de Santiago a San Antonio, para facilitar la salida de los cereales y minerales hasta los puertos ex tranjeros. Hizo notar la conveniencia para la capital de contar con un puerto a una distancia de 109 kilómetros.

El ingeniero don ENRIQUE VERGARA MONTT, nombrado jefe de la Comisión que realizaba los estudios para la prosecución del ferrocarril hasta San Antonio que ya fun-cionaba normalmente en los 59 kilómetros que corrían des de la capital hasta Melipilla, defendió con justificados argu mentos la necesidad de dar término a esta línea férrea y la inmediata consecuencia de establecer un puerto moderno en este punto.

En sesión de la Cámara de Diputados celebrada el 17 de agosto de 1901, se trató por vez primera el problema de abordar el estudio serio, de habilitar el puerto de San Anto-nio como la futura comunicación marítima de la Provincia de Santiago con el exterior y el resto del país. El Diputado don Ramón Serrano Montaner, hermano del héroe de la Esmeralda y hombre amante de su terruño, tiene el honor de haber planteado esta necesidad de la zona central del país.

El 15 de diciembre de 1903, se leyó en el Senado,un Mensaje del Presidente Germán Riesco Errázuriz (1854-1916) presentado por su Ministro de Obras Públicas, don Francisco Rivas Vicuña en que se pedía el despacho de la Ley de Expropiaciones de terrenos por los cuales debería correr la línea férrea de Melipilla a San Antonio. El proyecto fue aprobado el 16 de diciembre de ese año, por 16 votos a favor y 1 en contra.

El camino quedaba expedito para que el ferrocarril prestase sus valiosos servicios al futuro puerto de SAN ANTONIO.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

De Promaucaes a Puerto Nuevo

12.- FAMILIAS FUNDADORAS.


En “EL PUERTO DE SAN ANTONIO NOTICIA HISTÓRICA”, el notable historiador JUAN MUJICA DE LA FUENTE,(1905-1998) escribe: “En interesante documento que tenemos a nuestra vista del año 1770, vemos que ya en esa fecha, junto a la ca-leta donde se desarrollaba la industria de la pesca, habitaban en la localidad 26 familias fundadoras que habían levantado sus casas, ranchos y bodegas para el trabajo que ejecutaban en bien de la sociedad.

Las familias allí instaladas aparecen encabezadas por las siguientes personas: Bartolo Álvarez; Narciso Álvarez; Domingo Alvear; José Antonio Ascual; Silvestre Bermúdez; Agustín Candia; Guillermo Cañol; Cayetano Gaete; Fabián Gamboa (Teniente de Corregidor); Juan de Dos Gamboa; Martín Gamboa; Andrés Gómez; María Gómez, Julián Hernández; Miguel Hinojosa; Mateo Muga Pascual Muga; Cruz Naguelante; José Rodríguez Cañol; Gerardo Rojas; José Rojas; Juan Romero; Rafael Salazar; Juan Valenzuela; Tomás Vargas; y Lorenzo Vélez.

Todos estos primeros pobladores prestaban también, cuando la ocasión lo permitía, sus servicios para la defensa de la costa contra las naves corsarias que apare-cían de vez en cuando. Igualmente aquellos vecinos prestaban auxilio a las naves que recalaban en la bahía para “hacer agua” y buscar aprovisionamiento de alimentos nutritivos”.(Juan Mujica de la Fuente)

Así aconteció el 5 de diciembre de 1778, cuando ayudaron a abastecerse al navío “El Tránsito”, que venía de España.

“En marzo de 1790, ante la posibilidad que la guerra en con-tra de Inglaterra llegue hasta las costas de Chile, transforma al Gobernador y Capitán General Ambrosio O’Higgins (1720-1801), en un verdadero “gobernante en terreno”. Por meses estará en Valparaíso, inspeccionando sus defensas primero y vigilando después las obras de reparación de los castillos y los emplazamientos de la artillería. Recorre toda la costa central aquilatando la posibilidad de desem-barco en las ensenadas de Lagunillas, Quintay, Cartagena y San An-tonio hasta la desembocadura del río Maipo, lugares donde dejaría establecido un servicio de vigilancia para evitar las sorpresas marí-timas”.(Don Ambrosio O’Higgins.- Ariel Peralta)

En los primeros años de la Independencia fue habi-litado como Puerto Menor. El Diputado por Melipilla, Ber-nardo José de Toro, presentó al Congreso de 1844 un Pro-yecto de Ley para que se declarasen de “utilidad pública los terrenos necesarios con el fin de formar una ordenada población”. San Antonio había sido declarado como puerto menor junto a Papudo. Este proyecto obtuvo un in-forme favorable de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y sirvió años después de base a la Ley de 21 de noviembre de 1846, la cual disponías que se levantasen poblaciones en todos los puertos habilitados, declarando de utilidad pública los terrenos necesarios para este objeto.

La primera demarcación territorial fue señalada por el Decreto Supremo del Presidente Manuel Bulnes Prieto (1799-1866), el 8 de febrero de 1848. El artículo sexto dice. “Las poblaciones de San Antonio, Nueva y Vieja, tendrán por límites: al Oriente, tres cuartos de legua medidos desde el mar; por el Sur, el río Maipo y por el Norte, el Estero que sale a la playa chica de Cartagena”

Un Decreto Supremo de 29 de noviembre de 1853, con la firma del Presidente Manuel Montt Torres (1809-1880) y del Ministro de Interior y Relaciones Exteriores Antonio Varas de la Barra (1817-1886) validaba una situación jurídica para los habitantes del puerto.

Otro importante documento histórico dice lo siguiente:

“Conforme a lo dispuesto en la Ley de 21 de noviembre de 1846 ,he venido en acordar y Decreto: Establézcase una población en el Puerto de SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS y se declaran de utilidad pública treinta cuadras en el terreno situado a orillas del mar, comprendido entre la Quebrada del Agua (Huallipen o ¿Guallipén?) al norte y la zanja que recorre al lado sur de las bodegas de don Fernando Luco. Se aprueba el plano levantado por don Vicente Larraín Espinoza y conforme a él se procederá a trazar la población en el terreno que rodea a la playa y demarcando en él un sitio para la plaza, la iglesia, la aduana, el muelle, la cárcel y demás edificios públicos.

El Ingeniero Lemuhot procederá a tasar los terrenos en unión de peritos que los dueños de ellos nombrarán por su parte. Demarcada la población, se abonará por la Tesorería General de la República el valor de los sitios des tinados a edificios públicos según tasación. El resto se venderá precio de tasación a los interesados que quieran establecerse allí con la obligación de cerrarlos en el término de seis meses y edificarlos en el de dos años, bajo las penas establecidas por el artículo 4° de la Ley de noviembre de 1846 y la obligación de venderlos por el precio de tasación por el que los hubieren comprado. Los sitios que no se hubieren elegido para la construcción de edificios públicos serán vendidos por los dueños del fundo a precio de tasación, debiendo ser preferidos los que hubieren edificado ya en ellos. Si en el término de seis meses no han hecho la venta, el Gobernador de Melipilla hará se depositen en la oficina fiscal del departamento para entregar los a los dueños cuando lo reclamen.”

En el libro “JEOGRAFÍA DESCRIPTIVA DE LA REPÚBLICA DE CHILE”, (1897), de Enrique Espinoza (1848-1899) podemos informarnos que la PROVINCIA DE SANTIAGO había sido creada por Ley de 30 de agosto de 1826. Se dividía en 3 DEPARTAMENTOS: SANTIAGO, VICTORIA Y MELIPILLA. Solo poseía el puerto habilitado de SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS que dependía de la Aduana de Valparaíso.

“La costa de las provincia de Santiago se extiende desde la desembocadura del Estero del Rosario hasta la desembocadura del río Rapel. Desde la punta de Talca, que está inmediatamente antes de la desembocadura del estero del Rosario, sigue al Sur la playa de Chépica de 1,5 millas de longitud, que comprende el pequeño rincón del Tabo.

La playa de Chépica está limitada al S. por la punta de Tres Cruces, donde se abre inmediatamente la rada de Cartagena, que mide 2,7 millas de boca por 1,2 de saco, del todo desabrigada. Su costa, que es limpia y de arena, se denomina Playa de Cartagena, en cuyo extremo S. se halla el PUERTO NUEVO DE SAN ANTONIO.

El PUERTO VIEJO DE SAN ANTONIO se encuentra poco más al S. Ambos puertos están separados por un frontón de tierra que se interna en el mar. Este frontón presenta dos eminencias bien notables: la del N. alcanza 136 metros de altura, y la del S. que se denomina CENTINELA, se eleva a 152 metros.

A 2,5 millas al S. de Puerto Viejo desemboca el río Maipo. La playa que media entre estos dos puntos, se denomina de Llolleo, nombre que toma también un pequeño estero que en ella se abre paso hacia el mar.

El tramo de costas comprendido entre la desembocadura del río Maipo y la punta Toro al S. que tiene una extensión como de 12 millas, se denomina de SANTO DOMINGO. Esta playa es arenosa y no presenta desembarcadero alguno.

Inmediatamente al E. de Punta de Toro, se encuentra la marisma de Bucalemo, que explotan sus vecinos, ex trayendo una gruesa cantidad de kilógramos de sal prieta.

Entre la Punta Toro y la desembocadura del río Rapel, la playa está respaldada por cerros que se alzan hasta 73 m. y que se denominan Altos de Rapel. Frente a estos altos se encuentran los Bajos del Rapel, que se componen de tres grupos de rocas que se extienden como a dos millas de lo costa.

El Rapel desemboca en el mar por los 33°,55°,16” lat. S. y 71° 51° 372 long. O.

DEPARTAMENTO DE MELIPILLA.

Al N. del Departamento de Casablanca, que está separado por el estero del Rosa-rio y la cuesta de Zapata, y el de Limache que está separado por el cordón de cerros de las cuestas de Marga-Marga, Lliu-Lliu, cerro de la Chapa, cuesta de La Dormida y cerro de La Viscacha ;al E. los Departamentos de Santiago y Victoria, dividido del prime ro por la cuesta de Lo Prado y del segundo por los cerros de Lo Espejo y el rio Mapocho y además por los Departamentos de Maipo y Rancagua; al S. el Departamento de Cachapoal y el río Rapel hasta su desembocadura; y al O. el Océano Pacífico.

Extensión: 6.752 km.2.

Población: 57.856 habitantes.

Subdelegaciones (19):

1ª, Melipilla; 2ª, El Monte; 3ª, María Pinto; 4ª, Curacaví; 5ª, lepe; 6ª, Cartagena; 7ª, San Antonio; 8ª, Cuncumén; 9ª, Matadero; 10ª, Chocalán; 11ª, Codigua; 12ª, San Pedro; 13ª , Loica; 14ª, Santo Domingo; 15ª Bucalemu; 16ª, Quilamuta; 17ª, Carén; 18ª,Alhué, y 19ª, El Asiento.

Municipalidades (7):

Melipilla, San Francisco del Monte; Curacaví; San Antonio; Chocalán; Loica y Alhué.

La comuna de SAN ANTONIO contaba con tres sub- delegaciones: Cartagena; San Antonio, y Cuncumén, con una población de 9.115 habitantes.

Tenía la Parroquia de Cartagena (1823) y la vice-parroquia de San Antonio.

SAN ANTONIO, PUERTO VIEJO, (648 habs).

Puerto con bahía de ancho frente, pero con fondeadero reduci do y expuesto a los vientos del sur, hacia cuyo lado se ha formado un banco de las arenas que arrastra en su desembocadura el río Maipo, que se vacía a 3 millas al S. de la población. La población se halla al NE del puerto y a la entrada de un angosto valle, siguiendo las sinuo-sidades del terreno. Abunda en víveres y el agua se obtiene haciendo cacimbas cerca de la playa. San Antonio dista 57 km. Al O de Melipilla y 7 de Cartagena y está a los 37°37” de latitud Sur.

Doblando un frontón de costa hacia el norte de una extensión de 5 km, se encuentra SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS O

PUERTO NUEVO DE SAN ANTONIO, cuya pequeña población (117 hab.) se presenta en las inflexiones del terreno de la costa al sur de la bahía. Dista 2 km de Cartagena.

CARTAGENA (423 hab.), en el rincón NE de San Antonio de las Bodegas, a 2 km de distancia; tiene más de 200 casas y otras habitaciones que se arriendan en la temporada de baños de mar. Está a 50 km de Melipilla.



ALDEAS:

ABARCA (340 hab), de aspecto, pintoresco, fundada en una hondonada de verdosos cerros que la rodean por los 4 vientos, el de las Pataguas al N, el de Los Quillayes al E, el cordón de Las Malvillas al S, y los cerros del Peral al O. Su clima es suave y su suelo fértil. Está a 10 km al E. de San Antonio, Puerto Nuevo.

CUNCUMÉN,(1.197 hab.),en la margen norte del rio Maipo, al O de Melipilla.

El camino público parte de Santiago, entra al Departamento por San Francisco del Monte, llega a la ciudad de Melipilla para se-guir al O hasta los PUERTOS NUEVO y VIEJO de SAN ANTO-NIO.

FUNDOS RÚSTICOS AVALUADOS DESDE $ 50.OOO.

San Juan 8ª. $ 51.000 Manuel Augueraud.

Al Asilo 8ª. $ 50.000 José Miguel Ugalde.(T)

San Diego 8ª. $ 309.850. Rafael Balmaceda.

Puangue 8ª. $ 56.500. Matilde Lecaros de Hurtado

Puangue 8ª. $ 140.000 Florencio Hurtado.

Puangue. 8ª. $ 120.000 Ramón Larraín.

Puangue 8ª. $ 218.500. Miguel Barros.

Leyda 8ª $ 80.000 Ceciliano Álvarez.

(“JEOGRAFÍA DESCRIPTIVA DE LA REPÚBLICA DE CHILE” . Enrique Espinoza.-1897).

En el texto “GEOGRAFÍA NÁUTICA DE CHILE”, del autor Francisco Vidal Gormaz (1837-1907) podemos leer que: “San Antonio empezó a ser frecuentado como punto de embar-que en 1790; progresó en su origen, pero no ha avanzado y es de te-mer que su desarrollo continúe lento, no obstante su creciente comer-cio y la gran exportación de cereales que se hace por el puerto.

CABEZO DE SAN ANTONIO. El frontón de tierra que separa a San Antonio de Puerto Nuevo ofrece dos eminencias bien notables: la de más al S, llamada CENTINELA, se eleva a 152 metros y proyecta la tierra que más se avanza al occidente, terminando en Punta Panul, de 50 metros de altura. Desde esta Punta demora la del Toro al S, y la de Talca.

La eminencia de más al N, alcanza a 136 metros de altitud, notable por hallarse coronada con tres molinos de viento en forma de torres, construcciones que sirven de señal para el reconocimiento del PUERTO DE LAS BODEGAS o PUERTO NUEVO a 13 millas al E de San Antonio, se elevan cerros de 1.000 metros de altitud.

SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS. Doblando la Punta Vera extremo NO del frontón antes descrito, se entra al surgidero de LAS BODEGAS o PUERTO NUEVO DE SAN ANTONIO, del todo expuesto a los vientos del cuarto cuadrante y muy poco abrigado contra la mar del tercero. El surgidero es de moderado fondo y de buen tenedero, debiendo fondear en 16 a 24 metros de arena. El puerto es capaz y puede dar cabida a numerosos buques en la estación del verano; pero debe abandonarse en el invierno o tan pronto como lo anuncien los vientos del N al O.

NOTICIAS Y DATOS. Existen dos desembarcaderos para botes, mientras soplen vientos normales del SO, y un muelle para el carguío, que se utiliza cuando la mar lo permite, pues casi todo el año se expe-rimenta una fuerte resaca que bate la playa. En el rincón SE de la en-senada se hallan algunas casas que forman la aldea de CARTAGE-NA. La población del puerto y las bodegas se encuentran entre las inflexiones de la costa S.

Los víveres son escasos en las BODEGAS, pero se pueden obtener en PUERTO VIEJO, de donde se traen en botes o por tierra. La aguada también es escasa.

El puerto se halla en comunicación diaria con la ciudad de Melipilla, de 4.500 almas y capital del Departamento de su nombre, de la Provincia de Santiago. La ciudad se halla ubicada como a 3,5 km. de la ribera N del río Maipo y a 42 km. al E del puerto de San Antonio.

Los vapores del cabotaje tocan de cuando en cuando en SAN ANTONIO DE LAS BODEGAS.”-

(GEOGRAFÍA NAUTICA DE CHILE.-FRANCISCO VIDAL GORMAZ, 1876).