jueves, 6 de febrero de 2020

Historia del Silabario en Chile (Siglos XVI- XIX). CAPÍTULO SEGUNDO.

CAPÍTULO SEGUNDO.

Esta obra estaba reservada a un joven argentino, natural de la Provincia de San Juan. DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO ALBARRRACIN (1811-1888), vino a establecerse a Santiago en enero de 1841, cuando tenía 30 años de edad. Reprodujo un “Método de Lectura”, compuesto por don JUAN MANUEL BONIFAZ, español radicado en Uruguay. Este texto, compuesto de 15 carteles adaptados a la clave o “cantile-na”, (versos), que dice: me re ce se te de leche beve peneque yerreñe xejefe. Esto es una aplicación del análisis de Vallejo.

Después, en 1842, Sarmiento reimprimió el METODO PRACTICO DE ENSEÑAR A LEER del pedagogo español VICENTE NAHARRO. Este texto está confeccionado de acuerdo al procedimiento silábico. Desde la primera lección, el niño lee palabras como : al ma ; be llo ; ba la ; va ca ; vi ga ; pa pa ; pu ño ; ma no ; mi sa ; etc.

Por Decreto de fecha 18 de enero de 1842, se crea la ESCUELA NORMAL DE PRE-CEPTORES, confiada a la dirección de don Domingo Faustino Sarmiento.

Don DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO ALBARRACIN, nació en San Juan, Argentina, el 15 de febrero de 1811 y falleció en Asunción, Paraguay, el 11 de septiembre de 1888.- Hijo de don José Clemente Sarmiento y de doña Paula Albarracín. Fue un auto-didacta en su formación, pues, debido a la falta de recursos de su familia, no pudo concurrir a establecimientos enseñanza superior.

En 1827 era dependiente de comercio y a fines de ese año viajó a Chile. De vuelta a su patria, participó en la guerra civil de las provincias argentinas y a causa de la derrota sufrida en el Chacó el 29 de marzo de 1831, emigró de nuevo a Chile.

En 1831 “había rejentado la escuela de una pobre aldea chilena, con el sueldo mensual de $ 13. En su provincia natal también había sido maestro de primeras letras, di-rector de un colegio de niñas, periodista, soldado en los campos de batalla contra la tira-nía de Rosas. El joven emigrado no traía recursos ni recomendaciones, ni títulos que ha-cer valer. Toda su fortuna consistía en algunos libros, pero luego contrajo amistad con los profesores José María Núñez y José Victorino Lastarria, quienes lo presentaron al Minis-tro de Instrucción don Manuel Montt. Este hábil magistrado, meditaba ya la idea de crear una escuela normal de preceptores y vio, desde el primer momento en el modesto emigra-do ,al director del futuro establecimiento, quien levantaría los cimientos del grandioso edificio de la instrucción primaria”. (MANUEL ANTONIO PONCE).

En 1831 fue nombrado maestro de escuela de Los Andes. Se cambió a Pocuro don-de instaló una taberna y tomó la dirección de una escuela de ese poblado rural.

En 1833 se trasladó a Valparaíso, donde se empleó como dependiente de comercio. De ahí pasó a Copiapó donde se dedicó a los trabajos de la minería. Al poco tiempo sufrió in trastorno cerebral y se le autorizó el traslado a Argentina, donde se estableció. Por parti-cipar en una conspiración fue desterrado a Chile en 1840. Al año siguiente, le contrató el diario “EL MERCURIO” de Valparaíso, como redactor. Ahí conoció a Manuel Montt, sien-do éste Ministro de Justicia. Montt le confió la dirección del periódico “EL NACIONAL”, el 14 de abril de 1841. En este periódico sostuvo una polémica con Andrés Bello sobre el idioma. Fue nombrado primer Director de la ESCUELA NORMAL DE PRECEPTORES.

Con fecha 22 de agosto de1842, Sarmiento elevó al Ministerio de Instrucción Pú-blica un informe rotulado “Análisis de las Cartillas, Silabarios y otros métodos de lectura conocidos y practicados en Chile”. Después de sentar algunos principios ortológicos, el autor pone de manifiesto la insuficiencia de la vieja cartilla, rechaza con severidad el “Cur-so de Lectura” de Baladia, expone que el “Método Practico” de Navarro no es adecuado a la enseñanza rudimentaria de la lectura y critica también la obra de Vallejo. Termina recomendando a Bonifaz.

En 1845 fue nombrado miembro de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Chile. Publicó numerosas obras entre ellas un Silabario.

El gobierno de Chile le encargó el estudio de los métodos de enseñanza en Europa y Estados Unidos. Se embarcó en Valparaíso el 25 de octubre de 1845. En ese mismo año publicó varias obras más, hasta que en septiembre de 1851, se dirigió a Uruguay para com-batir desde allí a Juan Manuel de Rozas.

Regresó a Chile, llegando a Valparaíso el 10 de octubre de 1852. Aquí se dedicó a combatir a Urquiza. En marzo de 1855 salió de Chile dirigiéndose a Argentina, En su país, fue Senador, Ministro de Estado, Gobernador de San Juan (1862), diplomático en Santiago (1864) en Lima y en Washington (1865). - Fue elegido en ausencia Presidente de la Confe-deración Argentina para el período (1862-1874) Domingo Faustino Sarmiento falleció en Asunción, Paraguay, el 11 de septiembre de 1888.

MÉTODO DE LECTURA GRADUAL. Aprovechando el caudal de conocimientos y experiencias adquiridas ya al respecto, Sarmiento publicó un “SILABARIO” en 1842, que puede considerarse como un ensayo del que dio a la circulación poco después. Fue impreso a expensas del gobierno, a fin de satisfacer un pedido urgente de Cartillas que ha-bía hecho el Intendente de Valdivia. Redactado para llenar provisoriamente aquella nece-sidad, fue impreso en un tipo grande, claro y lúcido, remediando de ese modo, el inconve-niente que presentaban la generalidad de las cartilla impresas en España en tipos usados y en ediciones poco cuidadas. Su organización participa de las ideas emitidas en el “Análisis de Métodos de Lectura” y en una advertencia a los maestros de la escuela, enseña a nombrar las letras consonantes según el sonido que predomina en su combinación con las vocales, por lo que se llama gue a la g, con algunas otras prevenciones para la enseñanza.

Consta el Silabario de 16 lecciones separadas, en cada una de las cuales, además de las letras del abecedario, están expuestos ejemplos de cada manera nueva de formarse las sílabas, sin que quede un solo caso en el castellano, que no esté ilustrado con ejemplos.

Creada la Universidad de Chile, Sarmiento fue designado miembro de esa alta cor-poración. El 17 de octubre de 1843, leyó una memoria sobre ortografía americana .En ella expresa que creía poder presentar un silabario gradual para facilitar el aprendizaje de los niños. En Oficio de fecha 5 de enero de 1845, el Director de la Escuela Normal de Precep-tores, presentó a la Facultad de Filosofía y Humanidades los manuscritos de un “SILABA-RIO O METODO GRADUAL DE ENSEÑAR A LEER EL CASTELLANO”. El autor explica en este oficio de los defectos y errores comunes de los silabarios usados a la sazón y la necesidad de adoptar uno de plan sistemático, consultando todas las dificultades que retardan el aprendizaje del niño. La Facultad de Filosofía y Humanidades, estudió esta obra los días 12 de marzo ,2, 16 y 23 de abril de 1845. Minvielle evacuo su informe con fecha 14 de mayo del mismo año, después de oír el dictamen de don Antonio María Prieto que había sido, director de una Escuela Municipal modelo. Entrando en el análisis del texto, el informante encuentra que es claro y sencillo, con ejemplos de todas las combinaciones silábicas del idioma. Aplaude el procedimiento fonético recomen-dado por el autor para la fusión de consonante con vocal en ciertos casos, y cree natural que el niño, por analogía ,proceda de igual manera en los demás. No acepta, por innecesaria, la cantilena (verso) vepeneque, etc .frase defectuosa en su esencia.

La Facultad aprobó el Silabario de Sarmiento el 16 de abril de 1845 y lo adoptó como el texto más apropiado para el aprendizaje de la lectura en las escuelas públicas del país, ordenándose poner en conocimiento del Consejo de la Universidad la Resolución tomada al respecto.

En el N° 793 de fecha 30 de mayo de 1845 de “EL PROGRESO” se informa de la aparición del MÉTODO GRADUAL DE ENSEÑAR A LEER EL CASTELLANO” de Sarmien to, hecha por la imprenta de EL MERCURIO. El gobierno comprendiendo las ventajas de adoptar un texto que uniformara el aprendizaje de la lectura en las escuelas del país y cono- cedor de las bondades que ofrecía el “MÉTODO GRADUAL DE LECTURA” ,resolvió adquirir por la suma de $ 1.000 la propiedad literaria ,dictando al efecto el Decreto Supre-mo de 21 de octubre de 1845. Al año siguiente, por Decreto Supremo de 24 de agosto, se le declaró texto oficial para el uso de las escuelas fiscales y municipales Con el objeto de que los beneficios de este silabario se extendieran a toda la República, se estableció median te un decreto gubernativo, la forma de distribución por Intermedio de las Intendencias a las administraciones de Correos o las oficinas municipales en donde podía venderse.

A partir de 1846, el Ministerio de Justicia, Culto e Instrucción Pública realizó por su cuenta o autorizó a particulares la publicación del “MÉTODO GRADUAL DE LECTURA”.

La impresión de esta obra no solo se hizo en la capital, sino que también en provin-cia. De esta manera, apareció en Talca en 1847, una edición de 4.000 ejemplares autoriza-dos por Decreto Supremo de 8 de abril del mismo año. También Sarmiento, dio a luz en 1851, cinco carteles bajo el rubro Lectura Gradual, los cuales modificaciones eran una reimpresión de la primera parte del silabario.

El gobierno de Montt, por su parte, en 1854, iniciaba las gestiones necesarias para imprimir en Europa el “MÉTODO GRADUAL DE LECTURA”, tanto para perfeccionar su presentación como para tratar de disminuir su costo. Con tal objeto, el Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, don Silvestre Ochagavía, con fecha 5 de mayo daba las instruc-ciones al Ministro Plenipotenciario de Chile en Francia, para llevar a la práctica la idea. Sin embargo, parece que semejante iniciativa no prosperó ya que no se ha encontrado hasta la fecha documento alguno que justifique la existencia de alguna edición europea de aquella época.

Don Miguel Luis Amunátegui, pidió propuestas a EEUU, para imprimir en ese país el silabario de Sarmiento, las que tuvieron respuestas de don Pedro Pablo Ortíz, quien pro-ponía imprimir 50.000 ejemplares. Por Decreto de 13 de junio de 1857, se aceptó la pro-puesta y a la vez se agregaron otros 50.000 ejemplares, lo que sirvió para lanzar a circula-ción ediciones los años 1858 y 1859.

En el intertanto, un librero e impresor de Valparaíso, don Pascual Ezquerra, ofrecía publicar 10.000 ejemplares; el Intendente de Maule, J. Antonio Arellano, ofrecía por su parte imprimir 5.000 ejemplares con el fin de dar ocupación a la Imprenta Municipal de Cauquenes. Ninguno de esos ofrecimientos fue aceptado, debido a las gestiones que se rea-lizaban en el exterior.

En septiembre de 1859, el empresario y editor de la Imprenta “EL COMERCIO” de Valparaíso, don J. Agustín Gándara, publicó a gran formato (61x43,5 cm.) y bajo el título de “LECTURA GRADUAL”, 5 cuadros en los que se desarrollaban las lecciones de la prime-ra parte del “MÉTODO DE LECTURA GRADUAL” de Sarmiento.

El decreto de 24 de agosto de 1846 que declaraba “texto oficial para las escuelas fiscales y municipales del país” el silabario de Sarmiento, estuvo en vigencia hasta el 25 de octubre de 1861, fecha en que el Presidente Pérez y el Ministro de Justicia, Culto e Instruc-ción Pública, don Justo Donoso, adoptaron como texto para las escuelas primarias de la Re-pública, el “NUEVO METODO DE LECTURA” de Bernardino Ahumada Moreno. Sin em-bargo, nuevamente, por decreto de 18 de abril de 1868, se adoptaba el libro de Sarmiento como oficial para las escuelas” públicas y conventuales”.

El 12 de septiembre de 1876, se celebró contrato con don Jacinto Núñez, prorro-gando por 3 años el firmado en 1873, por el cual se le ordenaba imprimir 100.000 ejempla-res del silabario de Sarmiento.

Después de 1871, el “MÉTODO GRADUAL DE LECTURA” sólo se publicó en el país, en diferentes imprentas de Santiago y Valparaíso. Aunque por Decreto de 29 de abril de 1902 del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública se dispuso que el “SILABARIO MATTE” se usara como texto de lectura en las escuelas públicas, ”con exclusión de cualquiera otro libro de la misma naturaleza”, el “MÉTODO DE LECTURA GRADUAL” siguió imprimién-dose hasta 1913.

Poe este mismo procedimiento fonético de lectura y escritura combinado, Sarmiento enseñó a leer a uno de sus hijos, según refiere en “Vida de Dominguito”. Pedagogo ilustrado y reformista, tuvo la clara intuición de los procedimientos del porvenir, del futuro.

jueves, 9 de enero de 2020

Historia del Silabario en Chile (Siglos XVI- XIX). CAPÍTULO PRIMERO.

CAPÍTULO PRIMERO.

En el curso de la primera década de la Conquista de Chile, nadie pensó en establecer Escuelas. Pero hay constancia de que el primer cura de Santiago, don Bartolomé Rodrigo González de Marmolejo (1488-1564), enseñaba a leer a Inés de Suárez, la “querida” del conquistador Pedro de Valdivia (1502-1553):”Ítem, que yendo Vallejo, un soldado, a ver a Inés de Suárez, la estaba mostrando a leer un bachiller, que se llamaba Rodrigo González i le dijo el dicho Vallejo al bachiller : muestra de leer a la señora.de leer verná i otras cosas”.-(Diego Barros Arana, “PROCESO DE PEDRO DE VALDIVIA”,Santiago,1874).

El hecho caracteriza perfectamente el espíritu de la Conquista y revela las ideas edu-cacionales de la generalidad de los españoles en aquel siglo. El cura González Marmolejo enseñaba a leer, sin duda, por medio de alguna cartilla manuscrita, según se ha explicado, porque no es verosímil suponer que dispusiera de alguna de las ya impresas.

30 años después, de fundada la capital de la Colonia, no se encontraba en ella ningu-na “Casa de Educación”. Los hijos de los españoles que aprendían a leer y escribir, adqui-rían estos conocimientos en su propio hogar, bajo el cuidado de sus padres o de otra perso-na de la familia. En aquellas generaciones, fueron, pues, muy escasos los hombres que sa-bían leer, aun entre las familias más acomodadas .Más aún, hacia 1581 había en Chile sa-cerdotes que tampoco poseían ese conocimiento elemental, según asevera Fray Cristóbal Núñez, dominicano, que desempeñó importantes comisiones en servicio de su Orden.

Esa ignorancia legó a la Colonia abundantes gérmenes de atraso y exigió siglos des-pués una acción vigorosa para poner término a la era del oscurantismo.-(HISTORIA JENE-RAL DE CHILE.1884-1902.-DIEGO BARROS ARANA).

En Chile, hacia comienzos de los años 1600, ya funcionaban diversas escuelas pri-vadas y de Conventos, y no obstante la pobreza y los grandes desastres ocasionados por la guerras, el número de ellas crecía, pero lentamente. Los Padres Dominicanos de Santiago sostenían desde 1595, una escuela púbica de Gramática Latina, con sus correspondientes Preparatorias.

Los Jesuitas comenzaron por establecer numerosas cofradías entre otras, una de ni-ños, a quienes enseñaban oraciones y hacían salir en procesión por las calles de la ciudad, cantando versos piadosos y recitando la doctrina cristiana.

En 1618, el Cabildo de la capital daba permiso a dos individuos, llamados Juan Oro-pesa y Melchor Torres Padilla, “para que pongan escuelas de enseñar a leer y escribir”, fijándoles el arancel, por el cual habían de cobrar sus honorarios ,ya fuesen en dinero o en frutos de la tierra ,i el número de alumnos que podían admitir”.- (Diego Barros Arana).

El objeto superior de la educación colonial era imponer la veneración de Dios ,re-presentado por el Papa, los Obispos y eclesiásticos y la sumisión absoluta al Rey y sus dele- gados .La obediencia a esos dos poderes, según el espíritu de aquella educación, debía ser ciega y sin discusión ,porque tanto a la autoridad eclesiástica como a la autoridad real, se les asignaba un origen divino.

Los textos de “lectura vulgar”, o los “libros de molde para leer al derecho y al re-vés”, debían corresponder estrictamente a lo expresado. Autoridades y profesores adapta-ban las vidas de santos o algún libro histórico. Entre las obras aludidas, figuran dos que tuvieron la mayor aceptación: “LA HISTÓRICA RELACIÓN DEL REYNO DE CHILE” (Roma ,1646), del jesuita chileno ALONSO DE OVALLE (1601-1651), y la obra “HISTORIAS SAGRADAS I ECLESIÁSTICAS MORALES” (Madrid, 1660) por el Obispo de Santiago, FRAY GASPAR DE VILLARROEL (1587-1665).

La Real Academia Española, instituida por Felipe V, en 1713, publicó en 6 tomos (entre 1726 y 1736) el DICCIONARIO DE LA LENGUA CASTELLANA. Empleaba el siguiente alfabeto: Vocales: A,E,I,O,U,V. Consonantes mudas B, C,D ,G,K,P,Q ,T,Z.. Con-sonantes semivocales: F,H,L,M,N,R,S,X..Consonantes exclusivas del castellano: C,J,Ñ, Se conservan la CH,PH,TH. En total 26 letras.

En 1810, el año de las Independencias, se publicó en Buenos Aires la“Cartilla o Si- labario para uso de las escuelas”, impreso por el patriota chileno Manuel José Gandari-llas. Este pequeño impreso, que inauguraba un nuevo estilo de silabario en América Latina, no era más que un listado,prácticamente alfabético de casi todas las sílabas posibles en idio- ma castellano, intercaladas con el abecedario, los signos numéricos, los diptongos y tripton- gos. La gran innovación fue la disposición del impreso, que no contenía mensajes doctrina-les y estaba ordenado en unidades numeradas, siendo de clara inspiración racionalista. (Letralia .Año XVI.N° 254.18 de julio de 1011).

Los gobiernos del primer período de la independencia de Chile, desde la instalación de la Primera Junta de Gobierno (1810), hasta el Desastre de Rancagua (1814), propendie-ron en la medida de sus fuerzas y de sus recursos, al fomento de la instrucción pública. Al efecto examinaron algunos proyectos o planes de enseñanza elaborados por patriotas emi-nentes, como don Juan Egaña (1769-1836), don Manuel de Salas (1754-1841) y el Padre Camilo Henríquez (1769-1825) . Ellos trajeron la primera imprenta establecida en Santiago a principios de 1812 y dictaron la que puede ser catalogada como la “Primera Ley de Ins-trucción Primaria” que ha tenido el país.

Aquella imprenta sirvió para la publicación de los primeros textos de lectura que circularon en el país .Ellos fueron una Cartilla, impresa en 1813, y un Catón, impreso en 1814.Los bibliógrafos nacionales no conocen esa Cartilla, pero no hay dudas acerca de su publicación. “El Monitor Araucano”, contiene avisos anunciando su venta en dos almace-nes y una escuela (José Toribio Medina). Se trataría de la reimpresión de la vieja Cartilla de la Santa Iglesia Catedral de Valladolid. El año 1583, Felipe II, concedió a dicha Catedral en Castilla, el privilegio de imprimir, por espacio de 3 años, la Cartilla “en que los niños hu-biesen de aprender a leer en estos reinos”. Este privilegio, prorrogado por Felipe V en 1739, por el tiempo de 40 años, estuvo en vigor durante el transcurso de siglos.

La reimpresión del Catón, salió a la luz en enero de 1814, según anuncio del periódico “El Monitor Araucano”.

En los días de la Reconquista se hizo la reimpresión de una “Cartilla y Doctrina Cristiana para la instrucción de los niños” (1815), que contiene el Cristus, el abecedario, las 5 vocales acentuadas, los nombres de Jesús, María y José, algunas sílabas directas simples ; sílabas directas mixtas ; el persignarse y el Padre Nuestro.

Es la reimpresión de la Cartilla de los canónigos de Valladolid, o sea, de la de 1813, mencionada poco antes.

Después de los triunfos de Chacabuco y de Maipú, siguió una época de fecundas iniciativas a favor de la primera enseñanza. Con la creación de nuevas escuelas primarias aparecieron nuevos textos de lectura. Don DIEGO ANTONIO BARROS, ofreció al gobierno, con fecha 4 de octubre de 1817, entre otras obras “quinientos silabarios de nuevo i fácil método”. Era una “Cartilla” o “Silabario para el uso de las escuelas” (Buenos Ai-res,1816). Constaba de 14 páginas, y el desarrollo de las lecciones era en cierto modo metó-dico. Primero las vocales y consonantes, según el orden clásico; después las consonantes por grupos, articuladas directamente, presentando al final, las combinaciones irregulares: gui, que, qui, quo, etc.; seguidamente las mayúsculas, y a continuación, algunas articula-ciones simples inversas y mixtas y por último, varias sílabas compuestas y los diptongos y triptongos. En esto no se consulta, sin duda, toda la flexibilidad silábica del idioma, pero hay un ensayo de “silabeismo”, y por tanto, un esfuerzo de reforma.

El eminente prelado don JOSÉ IGNACIO CIENFUEGOS (1762-1845), publicó en 1819, un “Catón Cristiano Político”, compendio de moral i urbanidad con el modo como se debe asistir a la iglesia”.

En 1821, Fray PEDRO NOLASCO ORTIZ DE ZÁRATE Y OLMOS, franciscano, edita: “El Catón Rural que para la juventud de aquellas jentes ofrece Fr. P.N.O. de Z”, más conocido como “La Cartilla del Padre Zárate” .Es simplemente una cartilla, que enseña el abecedario y unas pocas combinaciones silábicas y con esto da comienzo a la lectura corriente, transcribiendo las oraciones de la doctrina cristiana, algunos elementos para formar al hombre de bien, el ofrecimiento de la Santa Misa y la Tabla Pitagórica. Se desconoce la fecha aparición de la primera edición de este opúsculo, pues la mencionada de 1821, corresponde a la segunda edición.

El padre Ortiz de Zárate murió en la ciudad de Talca.

“A la “Cartilla del Padre Zárate”, le sucedieron numerosos catones rurales o cartillas que fueron los primeros silabarios chilenos, destinados al aprendizaje gradual de la lectura.

Pero quien sobresale en esta campaña contra el “deletreismo”, es VICENTE NA-HARRO, maestro español, quien alzó la enseña del “silabeismo” absoluto. Publicó varias obras:”Nuevo arte de enseñar a leer”. “Libro segundo de los niños”, y en 1842 aparece el “Método Práctico de Enseñar a Leer” (Imprenta “El Progreso.) Es un texto pequeño (de bolsillo) y tiene 66 páginas sin sugerencias metodológicas. En la primera parte, (Lectura de palabras cortadas en sílabas; Lección Primera; Sílabas de dos letras), las lecturas son bre-ves, las palabras están separadas por espacios en blanco entre sílabas, todas directas (con-sonante.- vocal). La lección segunda, se refiere a la combinación consonante-vocal-conso-nante. La tercera estudia el uso de grafemas abs-bri-cla-cri-dra-drar fli-des-frar, etc. La lección cuatro se enfoca en el uso de las letras g y q, y así sucesivamente se va introdu-ciendo en la enseñanza de la lectura. El silabario concluye con temas referidos al uso de los maestros e incluye trozos sobre formación del sentimiento de Patria o chilenizad. Por últi-mo en la página 66, podemos leer: “Dios, maestro de las Ciencias, que las habéis ocultado a los sabios del mundo y revelado a los humildes, hacedme la gracia de recibir este estudio en parte de mi pensamiento, a fin de que mis conocimientos humildes de la solidaridad…… Esto os pido por los méritos de vuestro Señor Jesucristo. Amén.”

No se puede olvidar a fray SEBASTIÁN DÍAZ (1741-1812) padre dominicano, natural de Santiago, reputado como uno de los hombres más sabios de su tiempo. Conocía a fondo la literatura latina y dominaba el idioma inglés, el italiano y e francés. Era consultado permanentemente por los Obispos y otros personajes en su hogar de Recoleta. Escribió su “Noticia general de las cosas del mundo por el orden de su colocación para el uso de la casa de los señores marqueses de la Pica i para instrucción común de la juventud del Reyno de Chile”, editada en Lima en 1783).La obra es una especie de enciclopedia. Llaman la atención las innovaciones ortográficas del autor, por el “deseo de alijerar el estudio de los muchachos”.

1°.-Sustituye la q por la c, escribiendo cuenta, cuanto, cuan, en vez de qüenta; cuanto, quan; 2°.-convierte la X en G o J, para escribir egemplo ; prógimo ; pájaro ; dijo en vez de exemplo; próximo; páxaro; dixo. 3°.-Suprime la H en todas las voces en que no suena: ombre; aver; Cristo y no hombre; haber; Christo.4°.- Escribir N Y no M antes de B o P. Era partidario de la ortografía fonética.

Don JUAN ANTONIO NIETO, español, ejercía como preceptor en una escue-la de la capital cuando en 1803, el Capitán General del Reino, don Luis Muñoz de Guzmán comisionó al Oidor de la Real Audiencia Manuel de Irigoyen para practicar una visita a las escuelas. Una de ellas fue la regentada por el preceptor Nieto. En un informe presentado en la ocasión, el profesor escribe: “De las tres partes que contiene el arte de escribir, es la ortolo- jía la primera i la que es inseparable del método de leer con perfección; i siendo éste una de las obligaciones de mi enseñanza, debo informar a US. que en él sigo las reglas que prescribe el libro intitulado “Arte nuevo de enseñar niños i vasallos a leer, escribir i con-tar”, dado al público por don José Valbuena i Pérez, adornado de todos los signos, notas i figuras de ortografía i muchos preceptos de buena educación i cultura”. En ese texto se enseña a leer, por el método del silabario.

También en ese año de 1803, se dispuso que se adoptara el “Compendio de la histo-ria jeográfica, natural i civil del reino de Chile”, del abate Juan Ignacio Molina (1737-1829),impresa en Bolonia, Italia, en 1782, como texto de lectura en las escuelas de Chile. El Abate Molina que conocía bien el espíritu de la escuela del siglo XVIII, aparta a un lado los milagros y los casos de edificación, los que recuerda solo como una muestra de la ignorancia supersticiosa de los conquistadores. La obra del Abale Molina representa un progreso considerable en la enseñanza de la lectura.

Don JUDAS TADEO DE REYES, (1756-1827),había estudiado en la Universidad de San Felipe y desempeñado por espacio de 30 años consecutivos el empleo de Secretario de la Presidencia y Capitanía Jeneral,compuso el primer libro de lectura para las escuelas de Santiago. Su obra denominada “Elementos de moral i política en forma de catecismo filosófico cristiano para la enseñanza del pueblo i de los niños de las escuelas de la ciu-dad de Santiago de Chile”. (Lima, 1816).

Los gobiernos del primer período de la Independencia de Chile, desde la instalación de la Primera Junta de Gobierno, propendieron al fomento de la instrucción pública. Exami-naron algunos proyectos de enseñanza elaborados por eminentes patriotas como Juan Ega-ña, Manuel de Salas, Camilo Henríquez y trajeron la primera imprenta establecida en San-tiago a principios de 1812. Aquella imprenta sirvió para la publicación de los primeros tex-tos de lectura. Fueron una Cartilla y un Catón, impresos en 1813 y 1814, respectivamente. El Monitor Araucano y La Aurora de Chile, anunciaban su venta en dos almacenes y una escuela.

Se debe mencionar dos obras que contribuyeron a la enseñanza aunque no circularon el interior de las escuelas. Se trata de El catecismo político cristiano dispuesto para la instrucción de los pueblos libres de la América Meridional”. Autor, Juan Martínez de Rozas (1759-1813), que circuló manuscrito en 1810 con la firma de José Amor a la Patria y publicado por el Coronel Pedro Godoi en el tomo I del “Espíritu de la prensa en Chile” (1827). La otra es “Catecismo de los patriotas”, Camilo Henríquez (1769-1825), circuló inserto en “El Monitor Araucano” desde el 27 de noviembre de 1813. El trabajo de Juan Martínez de Rozas quedó inédito. Camilo Henríquez no logró hacer una edición para las escuelas.

En lis días de la Reconquista se hizo de reimpresión de una “Cartilla y doctrina christiana para la instrucción de los niños”(1815),. Copia de la cartilla de Valladalid de 1813.

El maestro inglés JAMES (DIEGO) THOMPSON BURNET (1788-1854), contratado después de haber fundado escuelas en Montevideo y Buenos Aires, implantó el sistema de enseñanza mutua y recomendaba la escritura y lectura combinadas, en grandes carteles en vez de cartillas o silabarios.

James (Diego) Thompson nació en el puerto de Creetown, al noroeste de Escocia, el 1 de septiembre de 1788. Fue un educador y Pastor Bautista escocés que recorrió Latinoa-mérica en el siglo XIX, para promover el sistema de educación lancasteriano..Su padre fue don Williams Thompson y su madre Janet Burnet (Vurnet). El padre fue Director de una escuela y secretario del Consistorio de la iglesia presbiteriana. Diego estudió Idiomas y fue difusor y vendedor de Biblias y Tratados de la Sociedad Bíblica de Inglaterra. Se embarcó en 1816 desde la ciudad de Liverpool rumbo a Sudamérica, como misionero, para llevar el mensaje de Dios y como educador para fundar escuelas públicas e implantar el Sistema de enseñanza Lancaster, creado por Joseph Lancaster. (Este sistema consiste en que alumnos más aventajados actúan como monitores para enseñar a leer y escribir a otros alumnos).

Llegó a Buenos Aires el 6 de octubre de 1818. Ahí estableció varias escuelas públi-cas. El Cabildo de Buenos Aires lo nombró Director General de Escuelas, como reconoci-miento a su labor educacional. También recorrió Montevideo (Uruguay), donde estableció una escuela pública y promovió la lectura de la Biblia como libro de estudio.

En 1820 fue invitado a Chile por el General Bernardo O’Higgins quien le ofreció $1.200 anuales para que fundara escuelas públicas en el país. Thompson aceptó la oferta y viajó a Chile, llegando en julio de 1821.Tres meses después de su llegada, publicó libros de lectura editados por la Imprenta Nacional. Probablemente reproducía carteles y catones ya ensayados en las escuelas de Argentina y Uruguay. Esos carteles catones eran silábicos, de lectura y escritura simultáneas, pero carecían de toda lógica.

En Santiago fundó dos escuelas y otra en Valparaíso, durante el período del Protec-tor de Escuelas, don Domingo Eyzaguirre. Thompson sufrió discriminación por parte del clero católico por el hecho de ser protestante.

“El fracaso de este proyecto educativo del que da cuenta el sacerdote Ignacio Vergara en su libro “El Protestantismo en Chile”, no debe atribuirse a alguna impericia administrativa de Thompson, como tampoco a debilidades de su propuesta pedagógica. Fue consecuencia de la falta de apoyo, o dicho de otra manera, de la oposición que parte del clero católico ejerció en contra, en parte porque el profesor era protestante, pero más que nada, por el uso de la Biblia en el sistema, señala el sociólogo Chdistián Lalive en su libro “El refugio de las masas”.

Algunos historiadores cuentan que más de cien Biblias que quedaron a la parttda de Thompson, fueron quemadas en la plaza pública. Reflexionando objetivamente sobre estos hechos, con la perspectiva que da el tiempo, podemos señalar que el sistema no pudo mantenerse en el tiempo por el rechazo católico al texto escolar usado”. (“Chile Cristiano, en la historia, en la profecía y en la contingencia”.-Rodolfo Torres Valdés. Primera Edición. Octubre de 2011).

En 1822, el General José de San Martín, lo llamó para que aplicara en Perú el mis-mo sistema de enseñanza. Thompson cumplió su contrato de un año en el país. Antes de re-tirarse a ese país, el 31 de mayo de 1822, en una ceremonia solemne, recibió el siguiente reconocimiento oficial firmado por el propio Director Supremo : “El ciudadano Bernardo O’Higgins ,Director del Estado de Chile, atendiendo el notorio patriotismo de don Diego Thompson, natural de Inglaterra, y al relevante mérito que se ha labrado en Chile como director de escuela de enseñanza mutua, según el Sistema de Lancaster, establecido en esta capital en la Normal y otras que se han abierto, he venido en declarar como lo de-claro, por ciudadano chileno”. Dado en el Palacio Dictatorial de Santiago de Chile a 31 de Mayo de 1822. Bernardo O’Higgins. / Joaquín Echeverría.

. Llegó al puerto de El Callao, el 28 de junio de 1822. El 6 de julio se creó la primera Escuela Normal del Perú y Diego Thompson fue nombrado como su Director. En 1824 viajó a Colombia y en marzo de 1825 fundó la Sociedad Bíblica colombiana. Regresó a Gran Bretaña a principios de abril de 1825. Estando en Inglaterra contrajo matrimonio. En 1827 viajó a México y el Caribe. Continuó su labor misionera en España. En 1849 partió a Inglaterra, falleciendo el 25 de febrero de 1854.

El profesor del Instituto Nacional, CARLOS AMBROSIO LOZIER (CHAR-LES AMBROISE LOZIER) creó en 1825, con sus alumnos, una “Sociedad para estudiar y propagar los métodos modernos de enseñanza”. Se propusieron elaborar un Silabario. Nombraron una comisión compuesta por tres miembros: don Ventura Marín (1806-1877); don Manuel Camilo Vial y don Pedro Fernández Garfias, quien renunció y fue reemplazado por don Melchor José Ramos (1805-1832). El 21 de diciembre de 1825, la Sociedad aprobó el “Silabario”. Clasificaron las consonantes para graduar las dificultades de la pronuncia-ción. Redujeron los nombres de las letras, denominándolas por el sonido que producían con la vocal “e”; omitieron la “k” y la “x” por ser letras “superfluas”; dejaron la “q/Q” con el nombre de “qu”, aunque todavía estaba en práctica la “u”, llamada “líquida”, que se inter-calaba en las combinaciones “que” y “qui”. Fue una aplicación feliz del silabeismo, ya que se aproximaba al fonetismo moderno.

El silabario se agotó pronto y una comisión de instrucción primaria, nombrada por el gobierno en 1828 y compuesta por don Manual de Salas, don Francisco Ruiz Tagle y don José Joaquín Mora, indicó un “Curso de Lectura” en vez del silabario. El gobierno dispuso su impresión hasta al año 1831, bajo la dirección del maestro Francisco Solano Pérez. Dicho “Curso de Lectura” publicado en Buenos Aires por el profesor español, don PABLO BALADIA y es una colección de 130 cuadros silábicos, que presentan caracteres mayúsculos y minúsculos y luego combinados entre sí, de todas maneras posibles. Es un “hacinamiento” inforrme de combinaciones arbitrarias,(bárbaras),tales como iñ ; ill ; ich ; iv ; ;iy ; diñ ; joñ; vañ ; bill ; oax ; vun ; eev ; oiv ; etc. Más de 4.000 sílabas, más de 10.000 palabras sin ninguna conexión entre ellas, en orden alfabético. No hay frases, no pensamientos, el texto iba acompañado de un folleto con explicaciones acerca de la práctica del procedimiento.

El texto de Baladia iba acompañado de un folleto con explicaciones acerca de la práctica del procedimiento. Se reprodujo en Chile como “Instrucciones para conducir es-cuelas bajo el sistema de enseñanza mutua “y contenía las siguientes indicaciones:

1°.Modo de deletrear las sílabas en libros; 2°.-Modo de deletrear las sílabas sin li-bros; 3°.-Modo de deletrear las palabras en libros; 4°.-Modo de deletrear palabras sin li-bros. Es el análisis de la palabra hablada y de la palabra escrita. No hay deletreo propia-mente tal, corresponde al ejercicio preliminar de los procedimientos de análisis-síntesis.

“CHARLES-AMBROISE LOZIER, nacido en Saint Philibert des Champ (Calvades) en 1784, fue contratado en 1826 como una forma de garantizar el mejoramiento, la actualización y la modernización de la enseñanza impartida por el Instituto Nacional. Ese mismo año pasó a desempeñarse como Rector del establecimiento, en reemplazo del Presbítero Manuel Frutos Rodríguez. Lozier contaba con 42 años de edad. A pesar de haber permanecido solo un año en el cargo, le brindó un impulso significativo al estudio de las matemáticas ,a la formación de una biblioteca científica y de un observatorio astronómico e implementación de los gabinetes de Física, Química e Historia Natural. Su empeño personal se cifró en brindarle al Instituto Nacional un nuevo plan de estudios que integrara asignaturas modernas y científicas, así como un nuevo régimen de estudio que mejorara la metodología de la enseñanza. No obstante su gestión fue truncada .No bien comprendidos sus fines y métodos por los padres y estudiantes, se originaron conflictos, al extremo que el gobierno debió intervenir y el profesor Lozier debió renunciar.

Sin embargo, más allá de aquellos incidentes, la acción e influencia de este ilustre profesor se hizo fecunda con el tiempo, como lo recuerda uno de los exponentes de la generación intelectual y literaria de 1842:“ Es cierto que este sabio francés perdió en poco tiempo su puesto ,porque sus alumnos ,acostumbrados a la férula ,se revolucionaron contra el rector que venía a tratarlos con dignidad y dulzura, pero afortunadamente en ese corto tiempo prendió la luz en las inteligencias de ciertos jóvenes distinguidos que, merced a su posición en el Instituto, pudieron continuar el movimiento impulsado por el noble académico.

Lozier, sin lugar a dudas, es uno de los primeros brillantes profesores de origen francés en el Instituto Nacional, que contribuyeron significativamente por medio de su labor docente, al proceso de transferencia cultural que experimentó la educación chilena y a la impregnación francesa de las élites a la largo del siglo XIX” . (Juan Pablo Conejeros Maldonado. -“LA INFLUENCIA CULTURAL FRANCESA EN LA EDU-CACIÓN CHILENA, 1840-1880”. DIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y EXTENSIÓN.-SERIE DE INVESTIGACIÓN N° 17. EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA CARDENAL RAÚL SILVA HENRÍQUEZ. (1999).

Pero el silabeismo no encontraba aquí en Chile lugar para asentarse, y la causa de que volviera en gloria y majestad a instaurarse en nuestras escuelas se debió a la “falta de preceptores preparados i progresistas”. (Ponce.1905).

En 1827, circula una “Cartilla Cristiana” del padre mercedario JOSÉ MARÍA ROMO, la que se reduce al siguiente esquema: Consonantes: b; h; n/ñ; t; c; j; p, v; d; l; qu; x; f; ll; r; y; g; m; s; z.- Vocales: a; e; i; o; u.-Finales: l; m; n; r; s.-

El autor prescribe que el niño/la niña, deletree de 4 formas diversas, a saber:

1.-Cada consonante con las cinco vocales.

2.-Cada consonante con las cinco vocales y una final.

3.-Cada vocal con cada final.

4.-Las consonantes mayúsculas con la letra l y la r y las cinco vocales (bra-bre-bri-bro-bru; bla-ble-bli-blo-blu; dra-dre-dri-dro-dru; fla-fle-fli-flo-flu; gra-gre-gri-gro-gru).

A principios de 1828, doña FANNY DELAUNEUX, esposa del literato español José Joaquín de Mora, abrió en Santiago un colegio de niñas donde enseñaba la lectura y escritura inglesa simultáneas. Enseñaba desde las primeras letras por medio del análisis verbal hasta la lectura expresiva. Descomponía las palabras en sílabas y las sílabas en le-tras.

Otro “Catón cristiano sacado de varios autores i dedicado a la purísima concep-ción de la Virjen María, Madre de Dios i Señora Nuestra”, editado en San Bernardo en 1839, incluye esta Oración:

Bendita sea tu pureza

I eternamente lo sea,

Pues todo un Dios se recrea

En tu graciosa belleza,

A ti, celestial Princesa,

Virjen Sagrada María,

Yo te ofrezco desde este día,

Alma, vida i corazón,

Mírame con compasión

No me dejes Madre mía.

Y siguen las oraciones, una breve explicación de las 4 partes de la Doctrina Cristia-na, una serie de consejos a los niños y finalmente, algunas historietas de fondo moral.

El sacerdote franciscano fray JOSÉ JAVIER GUZMÁN, publicó en 1834,”EL CHI LENO INSTRUIDO EN LA HISTORIA TOPOGRÁFICA, CIVIL I POLÍTICA DE SU PAIS”.

Esta obra es un extenso compendio en forma de diálogos entre un tío que se propone enseñar la historia de Chile y un sobrino que recibe sus lecciones. El libro del padre Guz-mán, desprovisto de méritos literarios e históricos, estuvo en vigencia solo algunos años.

El célebre matemático y pedagogo español, JOSÉ MARIANO VALLEJO , publicó en 1827 en Paris, su “Teoría de la lectura o método analítico para enseñar i aprender a leer” , basada en la siguiente frase: MAÑANA BAJARÁ CHAFALLADA LA PACATA GARRASA-YAZA:. Esta obra no tuvo mayor importancia en Chile. La pronunciación de los chilenos era pé-sima, principalmente a causa de los malos procedimientos de lectura.

En aquellos días aparecieron 2 obras que prepararon elementos de una nueva refor-ma. Una, “De la proposición, sus complementos i ortografía” (1855), del español Francisco Puente que vivió desde joven en Chile consagrado a la enseñanza, que proponía reformas ortográficas, las que no fueron aceptadas por la RAE. La otra, era la denominada “Principios de la ortología i métrica de la lengua castellana”(1835) de Andrés Bello.

En 1843 aparece un “Nuevo Método de educación para el uso de las Escuelas de Campo”, del Padre Mujica del Colegio y Chacra de Apoquindo de la Recoleta Domínica, editado en Santiago por la Imprenta de la Opinión.(BIBLIOGRAFÍA DE EDUCACION PÚBLI-CA OFICIAL CHILENA. Tomo XXII. Febrero de 1863.)

En ese mismo año se publica el “Silabario Castellano para el uso de las niñas bajo un nuevo plan útil i agradable, reuniendo la enseñanza de las letras, urbanidad, moral i relijión”.Editado en Madrid, en casa de D.E. Aguado.(BIBLIOGRAFÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA OFICIAL CHILENA. Tomo XXII. Febrero de 1863).

Pero los anhelos de progreso eran irrealizables por la falta de maestros y de mate-riales. La experiencia ya había señalado que la reforma escolar solo podría realizarse,crea- do una escuela para dar nacimiento al magisterio nacional.

Historia del Silabario en Chile (Siglos XVI- XIX). PRÓLOGO.


Historia del Silabario en Chile 

(Siglos XVI- XIX) 

INVESTIGACIÓN-RECOPILACIÓN-SELECCIÓN-REDACCIÓN:

RUBÉN ANTONIO SANTIBÁÑEZ GAMBOA.

EDICIONES  EL PATO YECO.2015.




PRÓLOGO.

El profesor Manuel Antonio Ponce (1852-1905), publicó 2 obras funda-mentales para el estudio de la historia de la lecto-escritura en Chile. Ellas fueron: “BIBLIO-GRAFÍA PEDAGÓGICA”, editada en 1902 y “RESEÑA HISTÓRICA DE LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA EN CHILE (SIGLOS XVI-XIX)”, que vio la luz pública en 1905.De estas importantes obras del profesor Ponce, extracté solamente las referidas a la enseñanza de la lectura propiamente tales, ya que el trabajo de Ponce contiene todas las publicaciones pedagógicas, incluyendo las destinadas a cursos superiores.

Además debí complementar con fotocopias de páginas de cada uno de los silabarios expuestos, por cuanto los libros de Ponce, solo contienen la exposición escrita, no publican do material anexo por razones obvias: en esos años no existían los medios técnicos para copiar páginas de otros textos, como hoy que existe toda una tecnología al servicio de la cultura nacional.

La publicación de la primera parte de este extenso y agobiador trabajo de investiga-ción, se basa, pues, en las obras de este gran pedagogo chileno del siglo XIX, complemen-tada y actualizada, con otros datos y gráficos, obtenidos de otras fuentes bio-bliográficas. Este trabajo de investigación histórico, es mi homenaje al profesor Manuel Antonio Ponce (1852-1905) y como un aporte al conocimiento de nuestras nuevas generaciones de profeso-res, del material didáctico con el que aprendieron a leer y escribir nuestras abuelitas, nues-tros abuelitos, nuestras madres y nuestros padres. Pareciera que una investigación de esta índole fuera muy sencilla, pero no. Durante varios años debí hurguetear en estanterías de viejas librerías, recopilar material en exposiciones de anticuarios y en las ferias de la Plaza O’Higgins ,de Valparaíso, en “librerías de viejo” de calle San Diego (Santiago),en la Bi-blioteca Nacional, en el Museo de Historia de Santiago, en el Museo Pedagógico de San-tiago, Museos y Bibliotecas de diferentes localidades del país.

Miles de horas pasadas en los más diversos lugares me han permitido hojear cientos de textos, empezando por el famoso silabario de don Domingo Faustino Sarmiento hasta los más modernos métodos de lectoescritura actuales.

Una síntesis muy apretada de lo leído, entrego en esta oportunidad, cubriendo solo la etapa investigada por el profesor Ponce, (1842-1905).- Próximamente espero entregar la segunda parte con la historia de los actuales textos pedagógicos (1905-2010).

Es mi modesto homenaje a quienes sembraron en tierra fértil, la semilla de la educa-ción permitiendo que miles de chilenos salieran de las sombras de la ignorancia letrada pa-ra transformarse en auténticos ciudadanos.



BIBLIOGRAFÍA PEDAGÓGICA. SILABARIOS APARECIDOS DESDE 1846 A 1986.

1846.-Domingo Faustino Sarmiento. Método Gradual de Lectura.

1856.-José Santos Tornero. Alfabetología Española.

1857.-Máximo Ánjel Argüelles. Silabario Español.

1859.-EnriqueMaría de Santa Olalla. Método Filosófico de Lectura Gradual.

1859.-Rosario Vargas. Texto de Enseñanza para Sordomudos.

1861.-Bernardino Ahumada Moreno. Nuevo Método de Lectura.

1863.-Tucapel Lattapiat. Método Gradual de Lectura.

1863.-Tucapel Lattapiat. Cuadros de Lectura.

1864.-Enrique Blondell. Nuevo Método Gradual de Lectura.

1866.-Guillermo Antonio Moreno. Nuevo Método Gradual de Lectura.

1866.-Pedro Pablo Ortiz Principios Fundamentales Sobre Educación.

Popular i Los Nuevos Métodos de Enseñanza

1868.-Manuel Carrasco Albano.- El Amigo de los Niñitos. Curso Gradual de Lectura.

1868.-Pedro Ánjel Barrenechea. Nuevo Método de Lectura Jeográfico que contie- n ne el Libro Primero para aprender a leer.

1869.-Francisco Guzmán Meneses. Nuevo Método de Lectura.

1870.-José Mercedes Mesías. Silabario arreglado al sistema simultáneo de ense- ñ ñanza.

1875.-José Bernardo Suárez. Silabario Castellano.

1881.-José Abelardo Núñez. El Lector Americano.(Silabario).

1884.-Claudio Matte Pérez. Nuevo Método para la Enseñanza Simultánea de

Lectura i Escritura.

1886.-Vicente García Aguilera. EL NUEVO SARMIENTO .Método de Lectura i Es- critura Simultánea.

1886.-Eduardo de la Barra L. EL LIBRO DEL NIÑO. Primeras lecciones en el arte de leer i escribir.

1898.-Juan Türke. Silabario Chileno. Como pepito aprende a leer.

1899.-Manuel Antonio Ponce. Silabario para la enseñanza simultánea de la lectura

José Abelardo Núñez. i escritura.

1899.-Ricardo Tapia Rojas. Nuevo Método para la enseñanza de la lectura en las Escuelas Primarias.

1893.-Victoriano de Castro. Lectura i escritura.

1900.-José Tadeo Sepúlveda. Cartilla Gradual de Lectura i Escritura simultáneas se- e gún el método de palabras normales.

BIBLIOGRAFÍA PEDAGÓGICA. SILABARIOS APARECIDOS DESDE 1909 HASTA 1986.

1909.-Ana Luisa Prat Bello. El Silabario Moderno.

1913.-H.E.C. Silabario Ilustrado.

1914.- Francisco Navarrete E. Silabario Moderno.

1922.-Laura Valdivieso de Lorca. Silabario Fácil.

1925.-Arturo Atria. Silabario Biológico.

1928.-Isaura Dinator de Guzmán. “EL LECTOR DE JORGE”.

1929.-Ángela Abarca G. El libro de la nena.

1932.-Manuel Rosas. El Lector de Carabineros.

1934.-Adela Edwards de Salas. Paso a Paso.

F.T.D. Lecturas Graduadas.

1938.-Daniel Navea y otros. Método Totalitario.

1939.-Evangelista de Quintana y

Susana de Quintana.. Alegría de leer.

1939.-Ediciones ERCILLA. Método Rosay de Lectura.

1940.- Instituto de Información

Campesina. Silabario del huaso.

1940.-Adela Edwards de Salas. Paso a Paso.

1941.-Alejandra Villegas González. Luz. Método progresivo de lectura.

1941.-Laura Valdivieso de Lorca. Primario Fácil.

1942.-Eduardo Cabrera Ubilla. Silabario del Soldado.

1942.-Daniel Navea; Teresa Ponce;

Alfonso Power y Luis Riquelme. “Mi Tesoro”.

1942.-Daniel Navea;Teresa Ponce;

Alfonso Power y Luis Riqueome. “Mi Tierra”

1945.-Daniel Navea/Alfonso Power. “Mi Tierra” (adultos)

1945.-Carlos Aguilera Riquelme. Lectura y escritura.

1945.-Claudia Agurto Montesino. El Silabario Moderno.

1945.-Isaias Valenzuela Peña. Método Normal de Lectura.

1945.-Luis Moll Briones. Don Timo.

1945.-Amanda Vidaurre de Fernández “PENEQUITA”.

1947.-Gutemberg Lagos. Método Singular de Alfabetización.

1948.-Adrian Dufflocq Silabario Hispanoamericano.

1950.-Luis Gómez C./Berta Riquelme/

Domingo Valenzuela. Silabario “LEA”.

1960.-Amanda Labarca Hubertson. NUEVO SILABARIO AMERICANO.

1963.-Laura Valdivieso de Lorca. PRIMARIO FÁCIL.

1964.-Roberto Vilches/Oscer Martínez B. “Mi Camino”.

1967.-CarmenDonoso Carrasco. Mis Primeras Letras.

1967.- C.P.E.I.P. Sigamos adelante / Un paso más.

1970.-Hugo Montes/Julio Orlandi/

Clarina Robledo/Teresa Clerc. A.E.I.O.U.

1970.-Emma Espina R./Arnulfo Rubilar. Buen Amigo.

1971.-Teresa Clerc/Clarina Robledo. Amanecer.

1972.-Raquel Muñoz/Eliana Morales/ Método para la enseñanza de la lectura y escritu-

Irma Lazcano/Sisla Fernandois. ra.

1976.-R.Garrido/R.Labbé/Carlota Godoy Lenguaje 1° Santillana.

1976.-Mabel Condemarín/ Marta Carrasco. Hurganito. (Ejercicios para disléxicos).

1978.-Ana María y María Teresa Araya. Enseña a leer y escribir.

1978.-Cristina Vives/María E.Toro/Nelly Ahora leo y escribo.

Umaña/Alfonso Brito.

1980.-Omar García Ortiz/Zaida Caevajal; Yo leo.(Alfabetización).

Javier Herrera V./Gregorio Solís.

1981.-Mirtha Salgado Linares. Castellano Santillana.

1981.-Antonio Ramos Pérez/Mirtha Castellano Santillana.

Salgado Linares.

1982.- María Victoria Bianchi. Aprendamos.

1983.-Luis y Manuel Artigot Ramos. Lenguaje 1°.

1983.-Felipe Alliende/Mabel Condemarín/ Dame la mano.

Mariana Chadwick.

1983.-Lucía Araya V./Clementina Maldonado R. Listo.Ya.

1984.-Rosita Arroyo/Carmen Larraín I./ Paula Ibañez W. Quiero leer…Yo quiero aprender.

1986.-Ema Ruiz de Gamboa/Gabriela Torres G. Mi letra.

martes, 19 de noviembre de 2019

Las / Los Que Se Fueron: Tomo II, Cap.22


CAPITULO  22.

LUIS OMAR CACERES.(1906-1943).

“SU FIGURA ESPECTRAL EMERGE DESDE LAS BRUMAS DEL MISTERIO”
 


Por RUBÉN ANTONIO SANTIBÁÑEZ GAMBOA.



En la revista “EL SÁBADO” del diario “EL MERCURIO”  de Santiago de fecha 22 de mayo de 1999, aparece una crónica del periodista Mirko Macari, titulada: LOS OLVIDADOS DEL SIGLO”, que resalta datos desconocidos de 12 figuras nacionales de todos los tiempos, que a su juicio, merecen ser rescatadas del olvido en que se han mantenido. Entre ellas aparece el nombre de Luis Omar Cáceres.
           
 “Santiago, 1934. Un lugar ya perdido, llamado Café Iris: Estábamos allí con Eduardo Anguita y el “chico Molina”, muchachos de ese tiempo con intenciones literarias. Se nos acercó un hombre alto, pálido, más bien delgado, con una  frente espaciosa y grandes entradas en las sienes, que tenía una mirada penetrante y un poco ausente. Tenía también algo sombrío y cierto énfasis nervioso. Me dije ”este es un animal poético, porque aparecía y desaparecía al instante, como por arte de magia negra .La voz que recuerda, pausada ,grave ,con una dicción perfecta que destila cultura y nostalgia a la vez, es la de Volodia Teilelboim”.
             
El recordado, perfectamente visible a través de las palabras, es OMAR CÁCERES, un vate sin más razones literarias que quince poemas compilados en un solo libro: “Defensa del Ídolo”. Más, bastaron para ganarse el título de notable entre los que saben”.(Mirko MacarI:”LOS OLVIDADOS DL SIGLO”.-Revista EL SÁBADO de El MERCURIO.-22 de mayo de 1999).
            
 De él mismo, poco se sabe. Que su padre se llamaba José Antonio y su madre Celia. Luis Omar Cáceres Aravena, nació en Cauquenes el 5 de julio de 1904.”Se deslizó por este mundo con elegancia de espectro” (Volodia Teiltelboim), y recordado por sus compañeros de bohemia como “un hombre de aspecto sombrío” (Teófilo Cid),”envuelto en una atmósfera de muerte y de soledad total (Miguel Serrano) .(“OMAR CÁCERES, una leyenda de la vanguardia poética chilena” .Pedro Pablo Guerrero.”Revista de Libros ”.ARTES Y LETRAS, diario EL MERCURIO ,domingo 11 de agosto de 2013).
             
   Admirado y prologado en1934 por Vicente Huidobro; denostado por Pablo de Rokha en 1935 y recordado hasta la fecha (2005) por Gonzalo Ro-jas (1916-2011), Volodia Teitelboim (1916-2008),  Nicanor Parra (1914), Miguel Serrano (1917-2009), Pedro Lastra (1932)  y otros, Omar Cáceres es un poeta de alcurnia eterna y fina melancolía en la  literatura chilena de la primera mitad del siglo XX.  Se dice que fue violinista en una orquesta de ciegos y que era como un “ente fantasmal”, que casi  fue candidato  a diputado y que era un escritor extremadamente meticuloso; no gratuitamente este personaje ha sido una de las grandes y constantes preguntas sin respuesta de la mitología literaria nacional”  ( “El original del ídolo”, por Luis de Mussy R., Cuadernos de la Fundación Pablo Neruda” N° 58/2006.-Págs.82/93).
           
 En la obraEDUARDO ANGUITA (1914-1992), páginas de la memoria” (dibam 2000), en la página 31 leemos:  “En nuestra época, pocos años mayor, existió un poeta enigmático, solitario y metafísico, también tentado, como Miguel Serrano, por lo esotérico, que dejó una sola obra, pues iniciaba la revelación de sus visiones ,ya que, efectivamente, sufría de visiones. En un poema inédito hablaba de la que tuvo en su propio cuarto una noche, cuando se le apareció, amenazador y fustigante, “un ángel dentro de cada columna”. Se llamaba Omar Cáceres y encontró su fin en forma trágica y nocturna. Tan joven todavía, escribió y publicó su “DEFENSA DEL IDOLO”, en donde expresó las incisiones metafísicas que extrajo de sus visiones y vivencias de delirio. Pero nada encontramos en él que se remita al conocido delirio onírico, sino que desborda el sueño para penetrar la médula antológica”.
             
Teófilo Cid (1914-1964), en su libro “hasta Mapocho no más”, pagina 15, escribe: “Esto es, en lo que puedo recordar, el drama íntimo del sector generacional en que pasé la juventud. ¿Qué hacía el resto?” La noche porta-liana parecía caer sobre el resto. Gesticulación cultural, si la hubo, se ofrecía vanamente, siguiendo caminos manidos y de frecuentación múltiple. Como no es mi intención escribir sobre cada uno de los escritores jóvenes de aque-llos años, trataré de aclarar la terrible imagen, recordando lo que fue uno solo de ellos, el poeta Omar Cáceres
Es la imagen de la desesperación, terrible imagen de una generación que buscaba afanosamente su expresión, no literaria, sino moral.  
Habría, tal vez, que hacer un detenido análisis de estas proyecciones de la bella literatura y de la otra, producto del infierno de la época. La generación de actuales muchachos,  parece haber regresado al punto de vista de la satisfacción estética, aislándose de la consideración vital de los problemas. En cierto modo, ha seguido el ejemplo de lo que, en una de estas crónicas, llamaré “dejación espiritual” de mi sector generacional.
Omar Cáceres presenta, nítido al análisis, la problemática de un espí-ritu exacerbadamente romántico, a quien la realidad niega la posibilidad exacta para realizarse. En una próxima nota hablaré in extenso sobre su curiosa persona, tomada como símbolo generacional”.( “ALMA DE BOHEMIO”.-Teófilo Cid, ¡ hasta Mapocho no más !).

En uno de los días más grises del más gris invierno chileno, un grupo de amigos fuimos a darle piadosa sepultura a Omar Cáceres. ¿Quién es Omar Cáceres?, puede preguntar el lector indiferente. ¿Tenía cuenta en el Banco? ¿Era socio de alguna Sociedad? ¿Llevaba alguna insignia en el ojal?
Lamento mucho tener que responder que Omar Cáceres, poeta y artista sublime, no estaba condecorado con esas galas. Era. Nada más que eso. Era. Pero en la resolución concreta y  transitiva del verbo ser, encontraba mucho más que los abogados, que los médicos, que todos los hombres que pagan contribuciones anuales al Fisco. Era. Pero en el ser estaba como monarca en su trono. Le bastaba hasta mirar para ser. Pudo estudiar y seguramente estudió. Eso no importa. Era. Pero, para ser lo que él era, hay que morir y resucitar mil veces.
Una noche de bohemia, ¡ y cuántas Dios me ha dado!, lo encontré.
Él tenía la idea absurda de que tanto Eduardo Anguita (1914-1992), Braulio Arenas y yo, lo odiábamos. No veo aún la razón en que apoyaba tan ingrata hipótesis. Todo lo contrario, las personas consignadas lo estimábamos bastante, más incluso, de lo que él mismo pudiera haberse imaginado. Era. Era un gran poeta romántico. Aquella noche, como iba relatando, me encontré con el poeta. Era un hombre de aspecto sombrío, tal conviene a quien tiene trato asiduo con las potencias. Su rostro enflaquecido, tenaz y abrupto, denotaba las torturas que la expresada frecuentación imprime a los frecuentadores.
¡Maldita sea!
No lo vi más.
Sin embargo, aquella noche se me ha quedado grabada. Hace ya 15 años desde eso.´ No podía entender lo que era esta alma que se asomaba, como una luna pálida, so-bre el brocal de siutiquería provinciana que era mi  alma. Sus gestos, sus ademanes, todo era extraño. No era para mí. No era. ¿Comprende? No era.
Omar Cáceres, máximo poeta de aquellos tiempos, tenía hasta el modal poético de estornudar. Cuando estornudaba, era también poeta. Era distinto. Era lo que se llama  un animal de la luna y  si así no se llama, así debiera llamarse. Como  mi efímero amigo  Omar, soy enamorado de lo que no importa, de lo que interesa a muy pocos.
Cuando se le enterró en el Panteón General, alguien dijo: Ha muerto el último bohemio.
Para suerte de la vida, del mundo trajinante, no es así. El último bohe-mio siempre está vivo….” ( Teófilo Cid.-¡ hasta Mapocho no más!. Nascimento, 1976).

En la crónica “LUIS OMAR CÁCERES, IDOLO RUPESTRE”, Hernán Ortega Parada, nos dice: “En el movimiento sin tregua de la creación literaria, algunos individuos suelen dejar monumentos, otros, una esquiva espiritualidad, como las huellas de una manos en las rocas.

Escasa es la información disponible sobre este poeta hundido trágicamente en el río Mapocho en 1934, como si así cumpliera un designio ya escrito por el mismo (“ahora sorprendo mi rostro en el agua de esas profundas despedidas”). Más reducida aun es la cantidad  de salvados de su obra total. Sus archivos personales, inencontrables. Autor de un libro único que, en calidad, es superior a mucha poética emergida de las imprentas del país.

Cáceres tuvo una existencia sin luces, fantasmal. Había nacido en Cauquenes el 5 de julio de 1904. A los 10  años de edad, está en la Escuela N° 10 de esa plaza y ya escribe poesías. Ingresa al Seminario de Concep-ción. Continúa sus Humanidades en el Liceo de Rancagua, donde se ha ra-dicado su madre, (profesora), sin completarlas. Más tarde a los 21 años, es Secretario del Juez de Policía local de San Antonio, Eleodoro Astorquiza Libano (1884-1934), quien, además era crítico literario de EL DIARIO ILUS-TRADO  de  Santiago, de la revista PLUMA Y LÁPIZ; del diario LA UNIÓN de Valparaíso y del diario EL PAÍS  de Concepción. Sin embargo su carrera li-teraria y su actividad pública se truncaron debido a razones políticas y so-ciales (su licenciosa vida bohemia). El Presidente de la República, Carlos Ibáñez del Campo (1877-1960), al comenzar su primer mandato (1927-1931), dejó a ambos, (Juez y Secretario), cesantes.

Fueron años de penurias económicas, agravadas por la crisis del año 1929, a la que  siguió una ola de protestas que provocó la caída de Ibáñez del Campo. La cesantía y la represión que se dio durante su gobierno, fueron los factores que causaron el descontento de todas las esferas de la vida nacional. Una huelga general paralizó el país en 1931. Estudiantes y trabajadores se organizaron para pedir el restablecimiento de sus derechos públicos. En el mes de Julio de ese año, Ibáñez entregó el poder al Presidente del Senado y se fue a Argentina.

En los agitados meses posteriores, Omar Cáceres fue propuesto como candidato a diputado por el distrito de La Victoria- San Antonio-Melipilla.”Su nombre está arrastrando corriente en varios grupos”, le escribió un amigo, en alusión al apoyo de sectores de izquierda y dirigentes sindicales que recordaban su trabajo a favor de pescadores, obreros portuarios y conductores de la locomoción colectiva de la zona.

 Entonces Omar Cáceres retorna a Santiago. Se cambia con frecuencia de domicilio y deambula por bares en los que, al calor del vino, lee versos de aire triste que le ganan la reputación de “poeta maldito”.

Se le atribuyen  estudios inconclusos de Leyes, lo que explicaría porque a mediados  de los años  veinte figuraba como Secretario del Juzgado de Policía  Local de San Antonio, al servicio del magistrado Eliodoro Astorquiza Líbano, reconocido crítico literario de esa época.”(OMAR CÁCERES, una leyenda de la vanguardia poética chilena”.-Pedro Pablo Guerrero.-ARTES Y LETRAS.-diario EL MERCURIO, Santiago, Domingo 11 de agosto de 2013).

Frecuenta a los poetas Pablo de Rokha (1894-1968) y Ángel Cruchaga Santa María (1893-1964). Se le ve en malas compañías en lo social, pero en lo literario, tiene amistades notables: los escritores Antonio Acevedo Her-nández (1885-1962); Volodia Teitelboim (1916-2008); Rosamel del Valle (1901-1965); Andrés Sabella (1921-1989), entre otros.

Volodia Teiltelboim escribe:”El poeta Omar Cáceres tenía honduras, entrañas desgarradas. ¿Qué había detrás, dentro de esa vida, de esa psiquis? No lo sabemos, pero lo rememoramos con nitidez. Diez años antes de su ase-sinato, asomó un atardecer por el Café IRIS, donde se reunía una pequeña tertulia de aspirantes a poetas “absolutamente modernos”, como pedía Rimbaud (1834-1891).  Esperó a que yo estuviera solo y tras una breve explicación  me entregó un poema. Luego partió. Lo leí con cierto estupor al grupo. “Es de los nuestros”, sostuvo Anguita. Resolvimos incorporarlo a esa Antología escandalosamente exclusiva que ambos preparábamos. Pero queríamos tener más versos suyos. Por fin surgió como una revelación sú-bita en la esquina de Sierra Bella con Avenida Matta por cuyo bandejón  paseamos unos minutos. Nos dejó unas cuantas páginas. Dijo algo sobre “Defensa del Ídolo”, y se esfumó. Era su costumbre.”(“Un poeta fantasmal”.- Volo-dia Teiltelboim. DEFENSA DEL ÍDOLO.1996)

El escritor Miguel Serrano (1917-2009), en su libro “Ni por mar ni por tierra”, lo recuerda: “Misterio y sombra fue su existencial drama, pro-yectado un poco más arriba de esta tierra y de las generaciones del pasado. Por eso lo recuerdo en medio de su maldición y su martirio, y le veo subien-do columnas, dentro de las cuales, según él, siempre había un ángel de pie”.
             
Omar Cáceres es lo que Pablo de Rokha llamaba un “amarditado” que como recordaba su amigo Teófilo Cid, tenía hasta el modal poético de estor-nudar. Cuando estornudaba, también era poeta. Era distinto. Era lo que se llamaba un” animal de la luna.”
            El desaparecido bardo del sur, Jorge Teillier, mencionaba en sus Memorias:”Yo conocí la prodigiosa poesía de Omar Cáceres gracias al recuerdo y evocación que hizo Miguel Serrano, en uno de sus libros; ahí  descubrí la maravillosa veta poética de este poeta enigmático y desconocido….” (“OMAR CÁCERES: el poeta desconocido de chile”.-Rodolfo de los Reyes Recabarren.-Diario “LA PRENSA” de Curicó.-06/IV/2006).
            
 En el libro “ROSAMEL DEL VALLE, poeta órfico”, cuenta María Eugenia Urrutia: “frecuenta,(Rosamel del Valle) además lugares que adquirirán trascendencia y que representan un aspecto de la bohemia santiaguina: los bares de la calle San Pablo, cuyos dueños de origen peruano, servían cerveza amenizando con una orquesta integrada por un piano y un violín, los que interpretaban valses vieneses. Otros sitios que frecuentaba eran “El Jote”, un lugar donde servían un exquisito “chupe de guatitas”, el “Hércules”; el “Venezzia”; el “Canario Navegante”. Visitaban también  el teatro “ODEON”, administrado por Manuel Eduardo Hübner (1905-1988), y que estaba ubicado en Almirante Barroso al llegar a San Pablo. Como el teatro tenía escaso público, era ocupado como sitio de reunión por jóvenes artistas inquietos, vanguardistas. Se destacaban entre otros: Pablo Neruda (1904-1973), Ángel Cruchaga Santa María, Rubén Azocar(1901-1965),Tomás Lago Pinto (1903-1975) Neftalí Aguilar, Rafael Hurtado, Alberto Valdivia (1894-1938), a quien por su extraordinaria delgadez le decían “el  cadáver Valdivia”; Julio Ortíz de Zárate (1885-1946); Carlos Canut de Bon (1877-1945); Ricardo Gilbert Avendaño (1891-1964) conocido como ,“el loro Gilbert”;Omar Cáceres; Orlando Oyarzún; Julio Barrenechea (1910-1989).
             
En otras ocasiones, asisten como grupo a la Asociación de Profesores de Chile para leer sus poemas. En esas oportunidades se agregaban a los contertulios, Gerardo Seguel (1902-1950); Humberto Díaz Casanueva (1906-1992); Eliodoro Domínguez (1898-1992); Alejandro Gutiérrez; Robinson Saavedra Gómez (1907-1992).
             
Cuenta Miguel Serrano en “MIGUEL SERRANO Y LOS AMIGOS PER-DIDOS”:“Omar Cáceres llegó una noche a vernos y nos dijo con una voz muy especial: disculpen por el tiempo que me perdí, compañeritos. Luego nos recitó su poema maravilloso, “AZUL DESHABITADO”:
           
 “Y, ahora, recordando mi antiguo ser, los lugares que yo he habitado,
            Y que aún ostentan mis sagrados pensamientos,
            Comprendo que el sentido, el ruego con que toda soledad extraña nos sorprende
            No es más que la evidencia que de la tristeza humana queda.
            O, también, la luz de aquel que rompe su seguridad, su consecutiva atmósfera,
            Para sentir como, al retornar, todo su ser estalla dentro de un gran número,
            Y saber que “aún” existe, que “aún” alienta y empobrece pasos en la tierra,
            Pero que está ahí, absorto, igual, sin dirección,
            Solitario como una montaña diciendo la palabra entonces;
            De modo que ningún hombre puede consolar al que sufre;
            Lo que él busca ,aquellos por quienes él ahora llora,
lo que ama, se ha ido también lejos, alcanzándose !
Después de esa noche no lo vimos más. Desapareció hasta que un día lo encontraron muerto a orillas del río Mapocho, asesinado.

Recuerdo también una noche con Omar Cáceres en el “Miss Universo”, bar que estaba en la calle San Diego. Recuerdo que salí y comencé a caminar por Tocornal, por ahí en medio, hay una entrada misteriosa a un pasaje, a un cité. Recuerdo que pensé entrar por esta calle fantasmal ( calle que existe todavía exactamente igual),un pasaje de piedras y casas antiguas. Recuerdo que fui esa noche y de pronto se abrió una ventana y apareció una mujer preciosa que miraba al cielo y que , con una cara extraña me dijo:”Llueve…”. Entonces yo le dije “Sí  mijita, está que llueve y me voy a mojar, así que déjeme entrar….”
           
 He querido dejar para el final, a los escritores y a los pensadores. Creo que el más grande poeta que Chile ha tenido en todos los tiempos, es Omar Cáceres, autor de un  solo libro: “DEFENSA DEL IDOLO”. Este libro debería ser reeditado y más conocido. Omar Cáceres murió asesinado. Era un poeta maldito. Omar Cáceres está a la altura de San Juan de la Cruz y Santa Teresa.”(MIGUEL SERRANO).

Andrés Sabella cuenta ciertos encuentros con el poeta, en la crónica que publicó pocos días después de su muerte, con palabras que evocan, asimismo, el distanciamiento o la extrañeza: “Cáceres asistía, como entre brumas, a la conversación..” Creo haberlo entrevistado en una o dos ocasiones en Santiago”, me dijo Gonzalo Rojas hace unos meses.  Miguel Serrano, que lo conoció más de cerca, describe la impresión desolada que producía: “Tenía una manera extraña de recitar, de pronunciar las palabras, saboreándolas ,paladeándolas casi. Y el aura angustiosa que lo rodeaba era tan impenetrable como los espacios gélidos del cosmos. Estaba envuelto en una atmosfera de muerte y de soledad total.(….) Misterio y sombra fue su existencia, dice en las intensas páginas que le dedica en “NI POR MAR NI POR TIERRA”(Historia de una generación),uno de sus libros reveladores con que nos encontramos en 1950. (Pedro Lastra.-Sound Beach .Nueva York.-LITERATURA & LIBROS.-Diario LA ÉPOCA.-Domingo 3 de noviembre de 1996).

En el estudio “SOBRE POETAS MARGINALES”, el crítico Pedro Las-tra, escribe: “Coetáneo de varios escritores del circulo de Neruda fue el enigmático y solitario poeta Omar Cáceres, que más que con ellos tuvo al-guna relación (hasta esa palabra puede ser excesiva en este caso, como di-ce el narrador de un famoso cuento de Borges) con Vicente Huidobro (1893-1948), y sus seguidores, que lo admiraron por buenas razones…”.

“Lo veo avanzar con su elegancia de espectro”, escribe Volodia Teimtel-boim al final de una nota sobre Omar Cáceres, autor de un único libro casi inhallable, publicado en 1934, con un prólogo de Vicente Huidobro….Mi-guel Serrano, que lo conoció más de cerca, describe la impresión desolada que producía: “Tenía una manera extraña de recitar, de pronunciar las pa-labras ,saboreándolas casi. Y el aura angustiosa que lo rodeaba era tan  em-penetrable e irrespirable como los espacios gélidos del cosmos. Estaba envuelto en una atmósfera de muerte y de soledad total….”( PEDRO LASTRA.-“SOBRE POETAS MARGINALES” .Revista  de Humanidades y Ciencias Sociales MAPOCHO. N° 43 Primer Semestre 1998).

LA BOHEMIA EN “LA POSADA DEL CORREGIDOR”.

La llamada “Casa del Corregidor”, fue construida a mediados del siglo XVIII, en la esquina de la callejuela de Las Ramadas, hoy calle Esmeralda. La casa se hizo célebre cuando se abrió al público como “LA POSADA DEL CORREGIDOR”, un centro de la vida bohemia santiaguina, especialmente entre los años 1930-1940. Con bar y salón de baile, expendía tragos cortos y vino con naranjas.  Según muchos, era el mejor lugar de Santiago “para esperar el amanecer”. Entre otros artistas e intelectuales, Pablo Neruda y el poeta Alberto Rojas Jiménez, eran muy asiduos”. (Barrio Lastarria@.com).

En ese Santiago de 1930, con insospechados rastros de pueblo chico todavía, se abrió al público la “POSADA DEL CORREGIDOR”, lugar de encuentro de poetas, bohemios y trasnochadores. Al son de un buen vaso de vino caliente con naranja, mientras unos más apasionados bailaban a media luz, otros más contestatarios recitaban hasta que ardieran  las velas, entre ellos el joven provinciano que enloquecía con su poesía amatoria, declamaba a viva voz, trozos de “Residencia en la Tierra”.

Pablo Neruda era un asiduo de este nocturno local capitalino. Junto a éste, sigue relatándonos el propio Oreste Plath, estaba el poeta Alberto Rojas Jiménez, a quien una fría y lluviosa noche, por tener una trayectoria de cuentas impagas en el local, le fue arrebatada su chaqueta en medio de una acalorada discusión. Enfurecido, éste regresó a su casa tan desarropado, que contrajo una neumonía que lo llevó a la muerte”. (“LA POSADA  DEL CORREGIDOR vestigio colonial”.-Magdalena Piñera E.-Diario “LA SEGUNDA”.-Jueves 17 de abril de 2003.pag. 11).

El Domingo 10 de Octubre de 1999, en el diario “EL MERCURIO” de Santiago, aparece un artículo bajo el epígrafe de .”LA ORQUESTA DE CIEGOS”, en el cual se señala que “En la “POSADA DEL CORREGIDOR”, Juan Enrique Gables (1958), realiza su primera exposición individual….Cuando llegué a la Posada del Corregidor advertí que en el folleto de presentación de este monumento histórico, no se mencionaba su pasado de “boite”, que abarcó varias décadas y en donde tocaba una falsa orquesta de ciegos...”

Jorge Teillier, quien siempre tenía presentes a los poetas perdidos de Chile, solía recordar que Omar Cáceres había sido violinista de una orquesta de ciegos, aunque él no lo era. Todas esas menciones aluden a la condición sigilosa o espectral de la persona de Omar Cáceres, y a la que le conviene sugestivamente lo dicho, por Gonzalo Rojas.

El tema de la orquesta de no videntes aún sigue siendo un muy poético mito; no obstante de que era músico es seguro, porque aparecieron cuadernos con notas  y lecturas propias de alguien dedicado a estos afanes. Constantemente se menciona a músicos como Aretino, Beethoven, Bellini, Gluck; Haendel, Haydn, Mozart, Mebndelssohn e incluso, se copian partituras y aspectos sobre las variadas y adversas técnicas del violín”.(“EL VIOLIN DEL FANTASMA”.-Diario LA NACIÓN, Sábado 6 de Agosto de 2005).

En “CRÓNICAS CURIOSAS”.- Caminando con fantasmas. (domingo 15 de febrero de 2009), Mauricio E. Valenzuela cuenta:”Santiago goza de un mundo paralelo en su extensión llena de espectros. Una vez el escritor Miguel Serrano me lo dijo, cuando una tarde nos encontramos cerca del Parque Forestal.  En esa oportunidad yo no esperaba que un merodeador fantasmal saliera a mi encuentro, pero sentí, con un poco de resquemor, la presencia de aquellos caserones viejos en los que sabía habrían vivido personajes como Omar Cáceres, Héctor Barreto o Pedro Sienna, de los que no ignoraba algunos vínculos con el otro mundo a través de su participación en grupos esotéricos tan comunes en los comienzos del siglo , por lo menos en Sienna y Cáceres. Y en esa oportunidad fue como si todos ellos, los muertos, a  medida que los trancos de mi caminar se apresuraban por ese museo deslavado, de residencias recónditas del olvido, se aparecieron a mi espalda respirándome en la nuca, bur-lándose de este descubridor solitario, haciéndome cerrar los ojos con espanto.

Ahí estaban los fantasmas, susurrándome en el oído las palabras de una vieja noche. Primero Omar Cáceres en la calle Cuevas:

“Pienso  en la noche sin vacilar un ruido
Y apoyo mis ojos en mi propio  horizonte,
Cuando agitadas las hojas de mi atmosfera
Transcurren a través de todo sin romperse
Pero no escucho su sonrisa hecha para cicatrizar
La llaga de mi asombro”.

Ahí podía ver la pálida silueta del violinista fantasma, su expresión atormentada de poeta y su aun más terrible impronta de muerto…..Junto a mi apareció su espíritu esa noche, premunido de su violín y de sus versos, entonando una rara canción que solo se acalló  cuando doblé hacia la calle Lira, acelerando el andar.

Iba más tranquilo y seguro de no volver a sentir más murmullos, cuan do de pronto me percaté de la extraña presencia de una figura de negro que cruzaba el paisaje. Era Manuel Rodríguez, aunque en realidad, no. Era Pe-dro Sienna, vestido con su uniforme de la calavera en el cuello, quien cruza-ba frente a su casa que quedaba muy cerca de ahí….

También conocí en aquellos años, el fundo LA MARQUEZA. Era el fundo de Polo Yáñez (Juan Emar), amigo de Vicente Huidobro, donde se reunía mucha gente  de  izquierda. Álvaro Yáñez era un personaje fantástico. Se levantaba en la noche a escribir. Era noctámbulo.  A la hora de almuerzo se sentaba en la cabecera de la mesa, no hablaba una palabra, tomaba un matamoscas y si veía una mosca, se levantaba a matarla.

Ahí llegaba también Eduardo Anguita. Leopoldo Castedo también llegó alguna vez, y lo cuenta en sus memorias. Anguita tenía mucho sentido del humor. Recuerdo que dormíamos en la misma pieza con él; por las noches hablábamos horas de David Herbert Lawrence,”El amante de Lady Chatterley”. Eran los libros de moda en esos tiempos. Vicente Huidobro y Eduardo Anguita tenían un gran sentido del humor. Así ,cuando llegaba el huaso que era el capataz del fundo, ,lo sentaban a la mesa con su sombrero puesto. Vicente Huidobro le decía a Anguita ¡Que lindos claveles rojos hay en ese florero! Y Anguita le respondía: “Pero como  Vicente, si son rosas azules”. Entonces el huaso les decía: ¡ Señores, pero como es eso ,si esas no son rosas, son petunias blancas!

Anguita enseguida le decía a Huidobro:”lo que pasa es que usted está mal de la vista y tiene que hacerse un análisis”. El huaso se paraba furioso y decía: “estos señores están locos”.(Crónicas curiosas.-Caminando con fantasmas.-Mauricio Emiliano Valenzuela. Domingo 15 de febrero de 2009.-Google Friend Connect)

EXTRAÑA MUERTE ENCONTRÓ EL POETA.

“Extraña muerte encontró el poeta Luis Omar Cáceres. Su cuerpo fue hallado en el Canal de La Punta, en Renca, con la cabeza rota por un golpe profundo en la zona frontal y con los bolsillos vacíos. Fue reconocido por familiares en el Servicio Médico Legal a principios de septiembre de 1943, por lo que se  presume que su data de muerte fue en las postrimerías de agosto de ese mismo año.

Omar Cáceres era un individuo misterioso que se movía entre penu-rias económicas por bares y tertulias de noctámbulos, recitando sus melan-cólicos poemas, rodeado, dicen algunos, de malas compañías de la vida lite-raria y de la otra. Entre sus habituales cercanos se pueden contar a Andrés Sabella, Antonio Acevedo Hernández, Pablo de Rokha,  Rosamel del Valle, Volodia Teimtelboim, Miguel Serrano y, antes de caer en el gran etcétera de esta enumeración, un tal Vicente Huidobro…”(LUIS OMAR CÁCERES,(1904-1943). EN EL VELO DEL MITO”.-ANTONIO GASTELU, escritor e investigador chileno).).

“Se le vio, el día que desapareció, con un hombre de abrigo raído. Era un hombre de estatura mediana, negro, de gesto desapacible, escribe Antonio Acevedo Hernández, en el segundo artículo que publicó en Las últimas Noticias para exigir a la justicia el esclarecimiento del homicidio de Omar Cáceres ,asesinado a fines de agosto de 1943.Su cadáver-que según la crónica roja “presentaba lesiones diversas en la cabeza y el cuerpo, especialmente una de carácter profundo en la región frontal”-fue encontrado en el canal de La Punta, en Renca.

Ocho días permaneció en la morgue antes de que fuera reconocido por familiares.
El crimen nunca fue aclarado. La autopsia determinó que la causa la asfixia fue la causa de muerte.

“Maldición sobre el asesino del poeta”, escribió Andrés Sabella en otra crónica de prensa. Las hipótesis abarcaron desde un vulgar “cogoteo” hasta un ajuste de cuentas político, móviles que siempre postularon el hermano de Omar y Luis Sánchez Latorre.

En el artículo LUIS OMAR CÁCERES, EL POETA CUYA MUERTE AVERGÜENZA A LA JUSTICIA”, publicado en el diario “LAS ÚLTIMAS NOTI-CIAS”, el día 6  de  septiembre de 1945, el escritor y crítico literario, Andrés Sabella, escribe:

Tenía Luis Omar Cáceres  una frente que se abría a las playas éter-nas; una frente que pudo albergar- y albergó- una difícil constelación de su-premos  pensamientos. Y abajo le negreaban los ojos de fijeza grave ,como atentos a un espectáculo distante y sugestionador. Este rostro blanqueado por los huracanes de la idea, era el de aquellos que ponen de rodillas al ár-bol y a la estrella. Y de este rostro salía una voz en extremo sutil, despaciosa y casi sacerdotal. Con esta voz iba el poeta interrogando a los objetos, más que a los seres, preguntando en que secreto mar podía embarcarse en bus-ca de los  poemas que la divinidad le había obligado a revelar a los morta-les.

“Los  poemas  existen, nos  aguardan”.
Esta fue su trabajosa misión entre nosotros: indagar, sin descanso, por las rojas, o doradas  latitudes en que la poesía dejó para sus manos el encargo desgarrador, el encargo del milagro.
“hacia el día que se acostumbra a sus dos reyes de vidrio”.

Recuerdo perfectamente ,la voz centelleante de nuestro primer en-cuentro: fue en un grupo de amigos en que oficiaba Luis Berninsone,recién glorificado por la crítica chilena a causa de su audacia oratoria y la fanta-sía latina de sus poemas de “PERISCOPIO”

Cáceres asistía, como entre brumas, a la conversación. Estábamos en el Portal Fernández Concha y el crepúsculo pasaba enredado en los ojos de las mujeres. De repente, propuso- y más que proponer-ordenó:

Vamos a alguna parte, donde la poesía se encuentre más cómoda.
Buscamos un bar cualquiera. Las polémicas ahora parecían saltar por el borde brillante de las copas. Cáceres terminaba entonces su único libro publicado:”Defensa del ídolo”. Era el otoño de 1933.”Defensa del ídolo”, apa-reció el año siguiente, con prólogo de Vicente Huidobro.

Como si ambos hubiéramos reducido el espacio, quedamos juntos, y de este modo ,la intimidad ,la más ardua de las victorias con Luis Omar comen-zó a tender sus puentes invisibles de uno a otro.

Hablaba Cáceres como si un oculto censor le visara las palabras: len-tamente con dulce tendencia, tal  si fuera frenándolas.

Ahora escucho todavía, en su plenitud, aquella voz. Y es una tersa es-trofa suya que siempre viven para mí sus majestades:

“Un pueblo (Azul) trabajosamente inundado.
Va a pasar la dura estación, equilibrando sus paisajes.
Tiempo caído de los árboles, cualquier cielo podría ser mi cielo.
El blanco camino cruza su inmóvil tempestad”.

No fueron muchas las ocasiones de nuestra amistad. Podría enume-rarlas .Pero hay tres que me parecen las decisivas. La primera fue una charla que compartieron los arbolillos de Recoleta. La segunda la sostuvimos en la esquina de  los Tribunales de Justicia. Y la última, en medio del ajetreo ensordecedor de calle Ahumada. En esas tres entrevistas, el tema fue el mismo: su inmersión a las sombras musicales, su sed de mieles infinitas.

Cáceres era un varón transparente. Su poesía reflejaba el brillo de su corazón. No habría podido firmar jamás una página baladí. Preparaba una colección cuentos imaginativos y una biografía del crítico don Eliodoro Astorquiza, a quien sirvió de Secretario por algún tiempo.

Acaso el poema máximo de su corta y eficaz carrera poética sea un soneto:“Palabras a un espejo” ,angustioso exponente de un ser cuyas esencias reclamaban intensidad cotidiana para subsistir en el vórtice de los días:
“Hermano, yo jamás llegaré a comprenderte,
Veo en ti tan profundo y extraño fatalismo
Que bien puede que fueras un ojo del Abismo
O una lágrima muerta que llorara la Muerte…”

Pedro Lastra, el estudioso y crítico literario, dice: ,“Todas esas men-ciones ( Teitelboim, Sabella, Rojas, Serrano, Teillier) aluden a la condición sigilosa  o espectral de la persona de Omar Cáceres, y a la que le conviene sugestivamente lo dicho por Gonzalo Rojas:”Creo haberlo entrevisto….”

Su muerte fue también misteriosa y ni siquiera se sabe con certeza en que día ocurrió, porque el cadáver fue reconocido en el Instituto Médico Le-gal varios día después  del homicidio nunca aclarado. Debió suceder a fines de agosto de 1943, ya que las crónicas sobre el hecho aparecieron a princi-pios de septiembre. Un dato más: el diario que concedió mayor espacio a esas informaciones y a los comentarios de sus amigos Andrés Sabella y An-tonio Acevedo Hernández (1885-1962), se llama emblemáticamente para el caso “LAS ÚLTIMAS NOTICIAS”.

“Defensa Del Ídolo”, su único libro publicado.

De su único libro  “Defensa del ídolo”, habría que decir algo parecido. La circunstancia de su publicación y de su pérdida casi inmediata, en 1934, me fue relatada por Juan Loveluck, quien la conoció por un hermano del poeta, que fue su profesor de Castellano en el Liceo de Viña  del Mar. Cuenta Loveluck, en la carta que me escribió a fines de 1995: “Unos pocos estudian-tes éramos invitados a veces por el maestro(…) para conversar de temas li-terarios(…).Un día me habló  de un hermano poeta ,de un  libro, el único que publicó y que el profesor, entre las penas de sus salarios  menguados ,pagó, para qué el  joven  y extraordinario poeta Omar Cáceres  no quedara en la ignominia. Recuerdo haber hojeado,en1946 o 1947, el breve volumen, pero no recuerdo si don Raúl tenía otros ejemplares. El poeta era un poco extra-ño o más bien difícil. La modesta edición no salió libre de erratas. Tal vez eran muchas para él….Furioso, hizo una fogata en el patio y ahí terminó la corta vida del poemario. Pocos han visto un ejemplar que se salvara de la quema.”(PEDRO LASTRA S.- “Sobre poetas marginales”.-Revista MAPOCHO.N° 43.)

Algunas antologías retuvieron ,sin embargo ,al evasivo personaje, y gracias a ella no desapareció del todo. Una que Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim publicaron en 1935 con el título de “Antología de poesía chilena nueva” le dio un sitio merecido entre los diez autores que incluía. Hoy se puese afirmar que la presencia de Cáceres en ese libro fue un acierto mayor, porque abrió la puerta a sucesivos encuentros con su poesía. Los testimonios sobre tales encuentros no son raros, aunque para no desmentir la historia central dl poeta corresponden más bien a las fugacidades de la oralidad. Junto a lecturas como el justiciero prólogo dr Huidobro, y las referencias de Anguita, Teitelboim, Serrano y Sabella,ese carácter poseen para ní los regresos de Omar Cáceres. Porque este ausente ,que tuvo escasos aunque excepcionales lectores en su mtiempo, ha tenido después recordadores fervorosos: cuando le conté a Gonzalo Rojas que acababa de copiar “Defensa del ídolo” ,me sorprendió con su recuento memorioso de muchos versos, empezando por los del poema
  “Insomnio junto al alba”.
           
 Yo digo que su poesía ha hablado y nos seguirá hablando ella misma”. (Pedro Lastra S.-“Sobre poetas marginales”. Revista MAPOCHO/43).

En la crónica OMAR CÁCERES, poeta trágico”, Jorge Arturo Flores, nos dice: “Defensa del ídolo fue su único libro enviado a las prensas en 1934 Lo curioso de todo esto es que al leer el libro y comprobar las innumerables erratas, Omar Cáceres montó en profunda  cólera y quemó casi toda la edi-ción, salvándose únicamente los  poquísimos  que alcanzó a regalar a sus amigos. De los sobrevivientes de la pira libresca -en sentido literal- en el año 1996 se publicó. a través del esfuerzo de Pedro Lastra, el libro de marras, el cual también tuvo publicaciones en otros países de América del Sur…Queda, en todo caso en la retina, humanamente hablando, la figura dl poeta mauli-no inserto en la bohemia santiaguina ,exiguo a la hora de publicar y muerto en circunstancias nada artísticas, lo cual también provocó  una suerte de mito o leyenda en su entorno.-(http//crónicasliterarias.files.wordpress.com/2013/11/
oscar-cáceres.jpg).